La saloma

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La saloma en las galeras, el infierno de la 'chusma'

La palabra “saloma”, del latín “celeusma” y este del griego “κέλευσμα” , es el canto acompasado con el que el “cómitre” dirigía el ritmo de boga de los remeros. La palabra está relacionada etimológicamente con “chusma”.

La palabra “chusma”, viene del genovés “ciüsma” y este del griego “keleusma” (voz de mando), a través, según Corominas, del latín vulgar “clusma”, derivada de la palabra derivada del verbo griego “keleuō” (yo ordeno, mando, empujo, excito, pongo en movimiento).

En los días cuando los músculos humanos eran la única fuerza disponible a bordo de un barco (“motor de alubias”, como se denominaba en “Santana”), los sonidos rítmicos tenían un objetivo práctico, pues servían para sincronizar los movimientos de los remeros cuando trabajaban en su reiterativa tarea y de esta forma actuaban de una forma más veloz.

El tambor del comitre

En la película “Ben-Hur”, en la magnífica escena de las galeras, se observa a un tal Ortatus golpeando con unas mazas una especie de pequeño tambor o algo parecido, marcando con la carencia con la que salen los sonidos (“andante”), del tambor, el ritmo de los “forzados” en su acción de boga para mantenerlos a todos el mismo compás, aunque ese ritmo cambiara según las necesidades del momento. En la citada película se observan diferentes ritmos de boga o remo, siguiendo las órdenes dadas por el comandante de la flota Quinto Arrio, y entre las que podría distinguir las siguientes.:

La “Boga de arrancada”, era la primera y se utilizaba para poner a la nave en marcha, que se hacía con un gran esfuerzo sirviéndose al mismo tiempo de todos los remos.

La “Boga larga o a compás”, en la que se rema despacio siguiendo los tiempos del tambor y en la que las palas de los remos están más tiempo en el agua que en las otras bogas. Es lo que para nosotros seria hoy la “velocidad de crucero”, o sea, mantener una buena velocidad media, con el mínimo esfuerzo.

La “Boga de combate”, es en la que se aumenta el ritmo de los remeros, porque el enemigo, aunque lejos, ya está a la vista

“Boga de ataque”. -El ritmo de los remeros es muy alto y el esfuerzo se endurece y dificulta cada vez más. El enemigo está muy cerca y el choque es inminente.

“Boga de ariete”. Es a la que podríamos decir la última y definitiva boga. El ritmo de los remeros es frenético y casi inhumano (se parecería a bogar al “estrincón”), perdiendo muchos de ellos el compás, debido que el enemigo está a unos pocos metros y con esta cadencia de remo tan alta se busca impactar lo más fuerte posible con el espolón de proa (el “rostrum”), construido en bronce y reforzado con zunchos de hierro, en la obra viva para volcarlo, o enviarle a pique tras hacerle graves quebrantos en su casco.

El ritmo de la saloma alando velas al estrincón

Pasa los siglos por la Arquitectura Naval, y las naves a remo desaparecen dejando paso a las embarcaciones “mancas” (no portan remos), y entonces es cuando aparecen las “salomas”, que estructurándose en forma “antifonal” (pregunta-respuesta), un hombre cantaba un verso (“Cantante principal” o “Shantyman”) y el resto de los hombres respondían a coro con el fin de unificar esfuerzo.

Una “saloma” es un tipo de canto cadencioso, rítmico y repetitivo de marineros, con el que se sincronizan y acompasan ciertos trabajos en grupo, que conllevan cierto esfuerzo físico, y son usados para aumentar la productividad de ciertos trabajos realizados en la Mar. Muchas salomas se han conservado por medio de la tradición oral y siguen interpretándose en la actualidad, aunque frecuentemente fuera de su contexto original.

Otro efecto de las “salomas” era reducir el aburrimiento y la tensión en el barco, además de crear vínculos entre los tripulantes, lo que reducía el hastío y hacia las largas singladuras más amenas, reduciendo, así mismo, el riesgo de motines.

Al giro del cabestrante

Con el tiempo, van apareciendo ya varios tipos de salomas, según para el trabajo que estuvieran pensadas.

Una de la más famosa saloma era “Blow The Man Down” (“Derriba al hombre”) que parecía ser algo despectiva para los hombres de tierra, que decía:

-Cantante: Soy un marinero de aguas profundas recién llegado de Hong Kong,
-Coro: A mi camino heno, derriba al hombre
-Cantante: Si me das un poco de grog, te cantaré una canción.
-Coro: Dame algo de tiempo para derribar al hombre

Para tareas de “Esfuerzo prolongado”, por ejemplo, el que se efectúa sobre los cabos para izar las velas. Este tipo de saloma se llama “Colgando a Juanito” (“Hanging Johnny”).

“Esfuerzo de corta duración”, como por ejemplo el largar velas, que como esta no era una tarea que requiriera mucha fuerza, la canción era más suave.

A la bomba de achique

Para “Formar en cubierta”. Esta saloma era cantada en buques con grandes tripulaciones, con todos los hombres en formación y pisando con fuerza la cubierta de la nave para marcar el ritmo.

Para “Achicar agua” mediante bombeo por la acción de dos hombres, sobre las bombas de achique.

Para “Levantar las redes” de la Mar en los barcos pesqueros, con un ritmo que hacía que todos forzaran el izado del aparejo al mismo tiempo.

Para “Momentos de ocio”. Eran cantadas sin ser destinadas a tipo de actividad alguna, sino normalmente cuando ya no había trabajo que hacer y los marineros tenían ganas de compartir, cantar, divertirse y beber. Llamadas en inglés Forecastle” (“Castillo de proa”), es el estilo que suele mostrarse en series y películas típicas de los piratas, como la “Rodando hacia el Viejo Maui”

En la película “Master & Commander”, se canta la saloma “No olvides a tus viejos compañeros de barco” (“Don’t forget your old shipmates”), y en la película de 1937, “Capitanes intrépidos”, la tripulación del bacaladero “We’re Here” (“»Estaban aquí»), canta dos salomas tradicionales, la famosa “Derribar al hombre” (“Blow the man down”)  y ¿Qué haremos con el marinero borracho?. (¿“What Shall We Do with the Drunken Sailor?)

En los buques de guerra, se prohibió el “salomar”, porque ese canto no dejaba oír claramente el silbato de órdenes del contramaestre y por lo tanto hacía difícil su interpretación. Eso no ocurría en los mercantes, por lo que perduró durante mucho tiempo esta costumbre.

Descansando en cubierta

Por último, he encontrado del capitán Eugenio de Salazar, una, en la que el “salomero” cantaba la mitad de cada línea, y los hombres que alaban o bogaban, se unian al pronunciar la “O”, para hacer el esfuerzo.  Esta “saloma” reza así:

Bu izá
O Dio – ayunta noy
O que somo – servi soy
O voleamo – ben servir
O la fede – mantener
O la fede – de cristiano o malmeta – lo pagano
Sconfondi – u sarrahin
Torchi y mori – gran mastin
O fillioli – dabrahin
O no credono -queben sia
O non credono – la fe santa
En la santa – fe di Roma
O di Roma – está el perdón
O san pedro – gran varón
O san Pablo – son compañón
O que ruegue – a dios por nos
O por nosotros – navegantes
en este mundo – somo tantes
O ponente – digo levante
O levante – se leva el sol.
Oponente – resplandor
Fantineta – viva lli amor
O joven home – gauditor

Hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

Bibliografia:

“Antiguos mareantes de Llanes” – Antonio Celorio Méndez-Trelles

“Cartas de Eugenio Salazar”, escritas a muy particulares amigos suyos.

“Enciclopedia General del Mar”

“Historia Marítima del Mundo” – Maurice de Brossard

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