Pulgas de Mar

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'Actínia' (Anémona de Mar)

Me acuerdo, cuando íbamos de buena mañana a la playa del Sablón, y como después del desayuno teníamos que guardar las consabidas tres horas para bañarnos, nos entreteníamos mi hermano Carlos y yo (nuestra hermana Ana Teresa todavía no había nacido), en hacer carreras con las “pulgas de Mar”.

Para ello, hacíamos un agujero en la arena, con una de sus paredes fuertemente inclinada, la recubríamos de arena seca, y colocábamos las pulgas en el fondo, a ver cuál de ellas, la suya o la mía, llegaban a salir primero. El animalín lo intentaba, pero en cuanto se posaba en los granos de la arena seca, estos se venían abajo hasta el fondo, y vuelta a empezar. La cosa terminaba cuando ya nos podíamos bañar, por lo que enterrábamos a las pulgas, ya que es su hábitat natural, y marchábamos.

Estas pequeñas “pulgas de playa” (Talitrus saltator) que no son pulgas, si no unos diminutos crustáceos anfípodos (“Amphipoda”, del griego “amphí”= “de un lado y otro» y “podós”=pie,), que viven en la arena de las playas, y deben su nombre de «pulga» por la capacidad de realizar grandes y característicos saltos cuando se las molesta o se creen en peligro. A diferencia de otros crustáceos como los decápodos, palabra de origen griega formada con “déka” (diez), y “pûs”, “podós” (pie), como son los cámbaros, no presentan caparazón, y su cuerpo está comprimido lateralmente y dividido en cabeza (“cefalón”), tórax (“pereión”) y abdomen “(pleón”), al igual que ocurre en todos los crustáceos. La pulga de mar es un animal activo y muy pequeño. Su tamaño puede variar desde 3.5 mm hasta 2.5 cm en algunas especies. Todas viven en la arena o en tierra húmeda y a pesar de su reducido tamaño, pueden dar saltos de más de 20 cm

Hay más de 7.000 especies descritas, los anfípodos marinos pueden ser pelágicos o bentónicos. Los anfípodos pelágicos son comidos por aves marinas, peces, y mamíferos marinos, mientras que los anfípodos terrestres como los Talitridae viven en la arena, guijarrales, o en playas. Algunos de ellos son carroñeros, y rápidamente pueden limpiar las carcasas de los animales muertos.

Anatomia de un anfipodo

Las hembras de esta especie animal, se caracteriza por tener un comportamiento de sacrificio más que sorprendente y no comparable a ningún otro, ya que termina por ingerir a sus propias crías para que estas se alimenten de su propio cuerpo.

Todavía tengo en casa, una gran langosta “disecada” por Remigio Agustín Ballesteros García (“Picadina”), y que más que “disecada” fue “limpiada”, ya que metida en una cesta la fondeó detrás del fuerte y en dos días, las pulgas la limpiaron hasta lo más recóndito de los cuernos. Después la barnizó y la colocó sobre una tablina, donde había hecho los encajes para meter las uñas de las patas para fijarla sobre ella

Es muy común el hablar de las picaduras producidas por las pulgas en la playa, pero en realidad, ni son pulgas, como ya hemos dicho, ni pican, por lo que vemos creer que muchos de los casos en que se producen estas picaduras en la orilla de la Mar, son a causa de otros insectos de muy reducido tamaño que también están presentes en las algas y en la arena.

Hay quien dice que son magníficas para pescar, pero yo no puedo confirmarlo, ya que nunca las he usado para ese menester.

En muchas partes de nuestro planeta, hay un gran consumo de insectos para la alimentación humana (creo que, en México, por ejemplo, consumen una enorme cantidad de diferentes tipos de insectos), cosa que no ocurre en nuestro país pues no estamos acostumbrados, pero, lo que si consumimos es el marisco, denominado así cualquier invertebrado marino comestible y destinado al consumo alimenticio, especialmente los crustáceos y los moluscos.

Pues bien, la joven Natalia Carrillo (Ingeniería Alimentaria), ha visto un gran potencial en las pulgas de mar y ha presentado una iniciativa que consiste en producir paté a base de esta especie, ya que las pulgas no dejan de ser unos crustáceos, a los que inclusive se les podría denominar “quisquillas de arena” …” Tenemos los recursos al alcance de la mano y hay que aprovecharlos”. De hecho, parece que ya había contactado comuna empresa de Vigo, para poner en práctica el proyecto ya que asegura que la elaboración de paté a base de estos crustáceos es viable, pero la tragedia del “Prestige”, y su enorme y posterior polución frenó el proyecto.

Ortiguillas de Mar

 

Aunque este caso sería una experiencia piloto, no es el caso de otras especies marinas como las “actinias” (anémonas de mar), a las que nosotros de críos llamábamos “tetillas del diablo”, desaprovechadas en nuestras costas, que yo sepa, pero aprovechadas por su consumo en algunas zonas de Alicante

y sobre todo en el sur de España, concretamente en Cádiz, donde llevan mucho tiempo preparándolas. Estas anémonas preparadas como fritas son las denominadas “ortiguillas”, y es un bocado muy sencillo y con un gran sabor a Mar. Yo lo compararía con el gran potencial de sabor marino que tiene el erizo. Las he probado en el puerto del pueblo “Casas de Alcanar” (barrio de la población de “Alcanar·), en Tarragona, y me he encontrado con la sorpresa de que una cosa tan chiquitina y tan fea, pueda producir un placer gastronómico tan grande.

Ortiguillas de mar fritas

 

Por último, quiero contaros que no sé si las pulgas de Mar pican, muerden, comen o no, pero una tarde que decidimos irnos a bañarnos a Gulpiyuri, me encontré con la desagradable sorpresa de que cuando me metí en el agua, tuve la sensación de que me acariciaban muy suavemente con miles de agujas en la piel. Al salir y comentarlo, un paisano de Naves que iba pescar me dijo: “¡Son las pulgas amigo! Que con la marejada que hay por fuera, se refugian en esta playa”.

Buena Mar y hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

 

 

 

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