La bolera de mujeres

4
1295

Tenemos constancia de que en Llanes los bolos era un juego muy popular, basta para demostrarlo el elevado número de boleras con que contaba la villa.

Sin ánimo de ser exhaustiva, hubo en el Paseo de San Pedro y en el Cercáu, que  estaba abierta al público y al parecer la frecuentaban los marineros. Tampoco faltó una en el barrio del Cuetu. También fueron muy populares la de la Bombilla, la  conocida como Bolera Cubierta, en la calle San Agustín, que permitía jugar todo el año; la del bar Palacios, la de la sidrería de Quico Gutiérrez, sita enfrente del colegio de las monjas; la de detrás de las antiguas escuelas, la del bar Malzapatu y la de las Marismas. Y la más emblemática de todas: la bolera de la Vega de la Portilla.

Pero lo que  hoy pretendo contar, se refiere a una bolera muy singular, y no solo porque fuera de quita y pon, sino por quienes jugaban en ella.

El escenario de la misma era la plazuela de arriba de  la Magdalena, allí, en la época de 1889 como límite, entre la  esquina de la capilla, que de aquellas no tenía contrafuertes, pero si un poyo largo, y la esquina de la casa que todavía existe en la actualidad, se atravesaba un madero y se convertía la plazuela en una suerte de bolera. Se lanzaban  las bolas desde la calle  Mayor, que entonces tenía acera, en dirección a la capilla.

Y vamos a lo extraordinario, en aquella bolera improvisada jugaban exclusivamente mujeres, a los hombres no se les admitía ni en los alrededores, como mucho un par de rapacines para recoger las bolas que saltaban el madero y se escapaban a la plaza de la Magdalena de abajo.

Principalmente, eran mujeres mayores de los barrios cercanos que los domingos dedicaban unas horas a este deporte, y que según nos cuenta Vicente Pedregal en una de sus glosas, se servían de bolas mochas y carcomidas y de  bolos  bastante astillados. Otra peculiaridad era que  tiraban las bolas alzando el brazo, como si fueran a tirar una piedra, y las lanzaban con ímpetu de arriba a bajo.

Además, no solo lo hacían para pasar el tiempo, sino que se jugaban un azumbre de sidra (medida castellana que equivalía aproximadamente a dos litros), la cual traían de la cercana taberna del Marqués, y que en los días fríos mandaban calentar.

La costumbre, que llenaba los días festivos la plazuela de bullicio y de alguna que otra discusión sobre jugadas y trampas, fue decayendo a medida de que aquellas mujeres fueron desapareciendo.

Y buscando antecedentes de las mujeres jugando a los bolos, nos podemos remontar a los tiempos de la reina de Asturias Doña Urraca, que según cuenta la leyenda jugaba a los bolos con sus cortesanas, siendo los mismos y las bolas de oro.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

4 Comentarios

  1. Buenos días, Rostroazul.

    Muy ilustrado y divertido su comentario. Sí que es una pena que Vicente Pedrgal en sus maravillosas «glosas llaniscas» no nos contara más sobre aquella bolera que improvisaban las mujeres llaniscas de finales del XIX.
    Verá, yo le agradezco sus cumplidos, pero no soy yo muy desportista, por lo que no me veo jugando a los bolos y menos vestida de aldeana ¡Con lo que pesa el traje!.
    En lo que si acierta es en que hubiera apoyado esa curiosa tradición de la bolera femenina que alegraría la plaza de la Magdalena y alrededores.
    Gracias y le cito para el miércoles.

  2. Muy buenos días, Fernando.

    Me alegro de que el articulín te haya traído buenos recuerdos. Antes era muy habitual jugar a los bolos en todos nuestros pueblos y aldeas. En todos había una bolera, en algunos varias. Todavía ayer paseando por La Galguera y Soberrón observamos lo que queda de la bolera al lado de la capilla de San Felipe.
    Un abrazo muy fuerte.

  3. Doña Maiche… Pena que Vicente Pedregal no nos diera más detalles de la bolera de la «plazuela de arriba», que lo del azumbre y le material de desecho, que aquellas pioneras llaniscas de la «súper bowling» femenina, usaban en sus partidas…..

    No en vano alguna de aquellas intrépidas boleadoras debío emigrar a Florida y fue allí precísamente donde se inició la división femenina de la liga de bolos americana «Lesly bowlin cup» en 1927 gracias a las aportaciones de una tal Rosemary Hooper que se la representa algunas veces con atuendo de aldeana llaniscas, y que a buen seguro se llamaba en verdad Rosa María Bernabé.

    En cualquier caso Llanes punta de lanza nacional (1889) en deporte femenino…. ¿Que ocurrió para que decallera doña Maiche?…. Pues se lo digo yo….. Que no estaba usted allí por aquel entonces…. De haber estado en esa época, hubiera presidido la primera asociación femenina de la liga local de bolera astur en la comarca.

    Ya la veo ataviada con su traje de aldeana y su belleza serena, lanzando bolos a tutiplen y metiéndoles una «cuatreada» a las de Ribadesella,…… de esas que se recordarían con titulares en el Oriente de Asturias…. «Doña Maiche sola aplastó a las riosellanas».

    En fin…. Y eso que inventaron el saque «catapulta»…. de arriba a abajo…. Y con furía…. Yo hasta me imagino alguna del barrio altu…..apuntando a un bolo carcomido ….y gritando «esta va pa ti… maldito xuacu»

  4. Muy interesante lo que nos has relatado Perela, y aunque conocí la existencia de diversas boleras a lo ancho y largo de nuestro Concejo, yo solo jugué en la de La Portilla, en la bolera de Cué, en la de Pancar, en La Cubierta y sobre todo en la del Palacios. Preciosos y muy agradables recuerdos, que se te agradece el haberlos traído a colación.
    Que tengais un buen día, querida amiga.

Dejar respuesta