La morralla

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Caldo de morralla

(Una tarde en el puerto)

Todo el que me conoce sabe que de la Mar yo chuparía hasta las piedras y que, por consiguiente, me gusta el pescado más que a los “cagoches”.

Pues bien, hace muchos años, cuando estaba en el camping que teníamos en Canet de Mar (Barcelona), me acerque una tarde a dar una vuelta por el puerto de la vecina localidad de Arenys de Mar, para ver entrar a los grandes arrastreros que sobre la 17.00 horas arribaban a puerto.

Después de estar en La Lonja presenciando la subasta, me dirigí hacia un bar contiguo, “Els Pescadors” (una especie de “La Casa del mar” como la de Juanjo), con el ánimo de tomar un vino e imbuirme en ese ambiente marinero que mucho me gusta y tanto disfruto.

Una vez allí, me coloqué en la barra, fijándome en unos pescadores de los que acababan de llegar y que entregaban en la cocina una bolsa de plástico con una serie de productos para que se los prepararan con el fin merendar.

Seguía yo allí cuando les sacaron la merienda y, por lo visto, se me notó tanto mi interés por ese negocio que uno me preguntó si quería sentarme a la mesa con ellos, cosa que acepté de muy buen grado. No fue por casualidad esa invitación, pues luego resultó que alguno de ellos me conocía de verme por Canet.

Así lo hice y, por primera vez, tomé una merienda-cena a base de “morralla”.

Morralla fresca

Para centrarnos, lo primero que haremos será definir el vocablo “morralla” como un sustantivo femenino que se refiere a «un grupo, conjunto o montón de cosas o elementos desusados, inútiles, descontinuados, despreciables o de menor importancia».

Sin embargo “morralla” tiene más que ver, etimológicamente, con la tierra y la ganadería. Viene de “morro”, una de las partes menos usadas y más despreciadas de los bóvidos, caprinos, incluso de los porcinos, sí, aun cuando del cerdo se aproveche todo, y gusten hasta los andares.

Pero siguiendo con lo nuestro, la “morralla”, es un variado de pescados, que suelen ser de tamaño pequeño, que incluye pescados de roca, y crías de otras especies tan variadas como las cabrachos, gallinetas, corvinas, brecas, fanecas, capellanes, merlanos (no sé qué pescado es), mojarras, salpas, serranos, gallinetas, cintas, pargos, mújoles (llisas), arañas (escorpiones), sargos (“xaragos”), besugos, corvinas, trompeteros (tampoco los conozco), brecas, herreras, serranos (“cabras”), y algunos diminutos mariscos sueltos como galeras, cámbaros, quisquillas, gambas, o langostinos. Como podréis comprobar, la morralla puede llegar a ser increíblemente variada.

Cintas

Parece ser, y según me contaron, se recoge la morralla, cuando en los mismos barcos, al desmallar los aparejos para librar el pescado, van cayendo, estos “pez-queñines”, sobre una especie de bateas colocadas en cubierta para tal menester. Este producto antes lo retiraban los hoteles y restaurantes para hacer los famosos “fumets”, pero que ahora se vende, a un precio relativamente bajo, pero se vende, aunque no es corriente encontrarlo en los mercados, ya que acostumbra a consumirse en el mismo lugar de origen.

Hay quien dice al referirse a estos pequeños pescaditos, que no se pueden vender por piezas, y que no sirven ni para freír, que para su mayor aprovechamiento es ideal el usarlos para hacer estos caldos y fumets porque aportan un gran sabor,  cosa que por supuesto no me atrevería a dudar, aunque sinceramente creo que nada más lejos de la realidad, pues además de tener un alto aporte alimenticio, y que su valor a la gastronomía sea muy elevado, yo me pregunto… ¿Los han probado fritos?…¡Están riquísimos!

Cinta

¿Y las “cintas”?, Muy comunes en el mar Mediterráneo (a las que se les denomina también “pez llama” o “pez culebra”), estos  peces presentan un cuerpo muy largo y comprimido, acintado, muy flexible y de una llamativa coloración rosácea anaranjada.

Pues bien, muy fritina y churrascosa como el resto de la morralla, las “cintas” las tomas una tras otra como si se trataran de los afamados “fideos crujientes” de la cocina china. En una palabra… ¡“Comeslas” como pipas”! En este caso, creo que las “cintas” ya no son alevines, sino individuos más o menos adultos.

Merendé con más gusto, placer y mejor que el “Maharajá de Kapurthala”, pues nos los sirvieron rebozados en harina (o no), fritos, “churruscadinos” y crujientes… ¡Sublimes!

Morralla frita

No tengo constancia de que, en nuestra Villa, se consuman estos tipos de alevines, ya que acostumbramos a consumir pescado adulto, sean de gran tamaño (como atunes y bonitos), o  de pequeño tamaño (como sardinas, parrochas, bocartes y xardas, entre otros), aparte de las angulas, y los riquísimos “panchinos” de nuestra infancia y adolescencia, y a no ser en “Casa Canene”, que presentan un plato de “pescado de roca”, troceado y muy frito… ¡Riquísimo!

Después, y como fin de fiesta nos colocaron delante unos “cremat”, (ron quemado), que es un cóctel alcohólico originario de la Costa Brava, de los alrededores de la zona de Palafrugell.

El “cremat” está elaborado con: 1 botella de ron negro, 50 gr. de azúcar moreno, una rama de canela, la piel de un limón y 50 granos de café (hay quien además le suma café). Se pone esta mezcla en una cazuela de barro, y cuando está caliente se enciende para quemar parte de al alcohol que lleva el ron. Cuando el “cremat” se apaga se sirve caliente.

Para terminar la tarde, ampliando las relaciones sociales, quedó ya tan solo la partida al dominó, en la que me machacaron, sacándome hasta la “rascadina” de las tripas (me toco hacerme cargo de la comanda de las bebidas, y para que quise más).

Fumet de pescado

Después, cada cámbaro a su cueva.

Hay que ver que diferentes son los países, que distintas son la Mares, y que parecidos, por no decir casi iguales, son los pescadores. Gente admirable como pocas.

¡Buena Mar y hasta la vista!

Fernando Suárez Cué

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