Jilgueros

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Llegan en bandadas y se detienen a descansar en lo más alto de las ramas, y en ellas se posan mirando al viento, para salir volando por si fuera necesario.

A mí los jilgueros, que más que volar bailan su propia música, con su plumaje rojo, negro y un amarillo que deslumbra, me parecen pájaros tropicales.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

6 Comentarios

  1. Querido Eugenio, tu memoria es excelente. Me equivoqué de cuadro, busqué Virgen del Jilguero y me apareció el que describí. Sin duda, el jilguero como presencia simbólica en la pintura del Renacimiento es copiosa.
    Encantados de disfrutar con vosotros de una «Fiorentina» …de espesor importante, poco hecha….Pero habrá que esperar a que nos abran el Concejo.
    Otro abrazo fuerte.

  2. Querida Maiche, al decir que “ en dicho cuadro San Juan ofrece el jilguero a Cristo”, me has hecho dudar de mi memoria, lo cual y dicho sea de paso no es difícil, dado que mi memoria siempre ha sido un archivo más de emociones que de datos.
    En “mi” cuadro no estaba San Juan, …

    En esa inagotable memoria que es Internet, he comprobado que el jilguero como presencia simbólica en la pintura renacentista italiana, es abundante y variada.
    El cuadro que citas, con la presencia de la Madonna, el Niño y un niño San Juan ofreciéndole el jilguero, es del pintor y arquitecto Rafael Sanzio, más conocido como Rafael de Urbino o simplemente como Rafae. Se conserva en la Galería Uffizi, Florencia.
    Otro día, si os apetece, podemos disfrutar del placer de una “Fiorentina”

    He acudido a Google buscando el Museo de Viterbo, en el Lacio y, … he reencontrado mis recuerdos. ¡Menos mal, mi memoria aun resiste!
    El cuadro que yo recordaba está atribuido a un tal Francesco dÁntonio Zacchi, pintor de finales del XV y, menos mal, … no está el niño San Juan.
    En cualquier caso, la presencia del cuadro en mis recuerdos no era tan nítido como, … el recuerdo de las “Carciofi alla Giudia”, … imborrables.
    https://visit.viterbo.it/madonna-in-trono-con-bambino-detta-del-cardellino/

    Un abrazo

  3. Muy buenos días, Eugenio.

    Como efectivamente, a pesar de tu magnífica descripción de las alcochofas a la judía, que me han hecho la boca agua, no podemos disfurtar de su sabor y aroma, he buscado la Virgen del Jilguero, un maravilloso óleo sobre tabla de Rafael Sanzio. Asimismo, he podido leer, como tu adelantabas, que en dicho cuadro San Juan ofrece el jilguero a Cristo como advertencia en relación a su futuro.

    Creo, por la intensidad del color rojo de la cara, que la fotografía es de un jilguero macho.

    Un abrazo muy fuerte.

  4. Entiendo la pasión por los jilgueros, … pero no en jaulas.
    Un jilguero entre rejas es un feo espectáculo y, escuchar su canto a través de la cancela, … triste.

    El jilguero de Maiche y Valentín, nos habla de su libertad. Tiene fuerza, hasta un punto de fantástica chulería.
    Por cierto, … ¿jilguero o jilguera?

    La primera vez que disfruté de unas alcachofas a la judía, sin sus hojas duras, con un toque de limón, sal, pimienta y, habiendo nadado en un buen aceite de oliva hasta tostarse, reposadas, crujientes y tiernas …, estaban maravillosas. Hace tiempo y fue en una pequeña ciudad del Lacio, Viterbo. A unos 50 km al norte de Roma.
    En España, las llamaríamos alcachofas fritas, pero no, … me reconfortaba mucho más pensar que me estaba zampando unas “Carciofi alla Giudia”.
    Las palabras, también alimentan, … y nuestro espíritu, también necesita sustento.
    Como las palabras de Maiche “alimentan” la foto de Valentín.

    Pero, … ¿a qué viene citar las alcachofas si estamos a jilgueros?

    Pues sí, porque después de disfrutarlas con una pasta blanca y acompañadas de un afrutado blanco del Lacio, un “Frascati Superiore”, … se sumaron unas notas de grappa Friulana y, … después de animada sobremesa, mi acompañante me propuso visitar el barrio medieval, el Museo de Viterbo, …
    Entramos y, de los muchos cuadros que vi, casi todos quedaron empastados en mi memoria, salvo uno, … especial.
    La «Madonna del cardellino»

    La Virgen entronizada con el Niño y, … el jilguero.
    El Niño, con la mano, sujetaba un hilo al que estaba atado un jilguero, … que como nos explicaron, era premonición de su futura Pasión.
    La mancha roja del “cardellino” se originó al herirse con una de las espinas de la corona de Cristo, … cuando trató de arrancarla para aliviar el sufrimiento del Señor.

    En fin, espero hayáis podido disfrutar de mis recuerdos, aunque, … del aroma y el sabor de las “Carciofi alla Giudia”, por mucho que os esforcéis, … a pesar de mis explicaciones, … nada de nada, … tendréis que visitar el Lacio.

    Un abrazo

  5. Buenos días, Rostroazul.
    Aunque de buenos tienen poco, ya que a consecuencia de que el virus hizo «el agosto» en las imprudentes celebraciones navideñas, estamos en nivel de riesgo extremo por lo que nos han cerrado el Concejo perimetralmente, llamado al autoconfinamiento, además de otras restricciones.
    Al menos, el tiempo nos ha dado un respiro, sopla viento sur y las temperaturas son tibias.
    Me ha parecido genial su comentario a los jilgueros, si bien tengo que decirle que nos concede unos méritos que no nos merecemos, sobre todo a mí, ya que la paciencia del fotógrado es digna de admiración, a parte de su arte.
    Verá, en algunas ocasiones nos han avisado de alguna rara avis, como el extraordinario pato madarín. Es más, estos días andamos a la caza fotográfica de una garza blanca (ardea alba). Pero, a parte de tener «ojos» en el todo el Concejo, la mayoría de las veces avistamos nosotros los pájaros, y en ocasiones hay alguno que posa para nosotros. Además, tengo que añadir que nos encanta lo que hacemos, lo cual resta mérito.
    Mil gracias y nos escribimos.

  6. Llegan en bandadas, pero ¿a donde?…… porque una fotografía tan impecable como esta parece sacada en una pajarería….. y no es así. ¿En que bandada y en que lugar estará sacada esta espectacular foto del jilguero? ….

    Talmente parece que esta diciendo …. ¡a qui estoy … porque he venido! y así es doña Maiche, porque haciendo mis indagaciones ya me se parte de su «modus operandi», para poder sacar fotos como esta. Mucho esmero, mucho trabajo, información y paciencia.

    Primero la información. Doña Maiche tiene desplegados a una suerte de colaboradores en la mayoría de los pueblos de la comarca. Gente autóctona que vive o trabaja en los pueblos y de pronto sueña el
    teléfono en su casa…. Hola, soy Joaquín de la Pereda…. o soy Eustaquio su amigo de Porrua …. Le dicen: doña Maiche anda por aquí una pareja de Picapinos o un Pinzón real o una banda de jilgueros (como es el caso).

    Sea la hora que sea y sin importar el tiempo, doña Maiche y su fotógrafo de cámara, lo dejan todo. Se atuendan con sus uniformes verdes naturalistas y se desplazan raudos al lugar.

    Allí conectan con el contacto, que les indica la zona a seguir. Los dos intrepidos naturalistas se desplazan al lugar, y ponen sus reclamos, en este caso, en modo jilguero. El tripo de la cámara y el silencio solo interrumpido por el cantar del pájaro reclamado.

    A veces pasa una hora…. a veces dos… pero nuestros naturalistas son inasequibles al desaliento. doña Maiche saca su cuaderno, a veces, su bocadillo de jamon serrano y queso;…. y aprovecha para escribir una magistral descripción del entorno. Nunca pierde ni un minuto. y como decía la Santa Teresa de Avila…. la paciencia todo lo alcanza….

    En estas aparece el Jilguero, como preguntándose ¿pero quien anda por aquí?…. es el momento de don Valentin… que como un cazador furtivo dispara una y otra vez su cámara contra el intrépido pajarito…. aunque sus disparos en esta ocasión sean de vida, de belleza, y Doña Maiche respira satisfecha…hay material para el siguiente reportaje.

    Nunca valoraremos suficiente todo lo que hay detrás de una imagen como la presente…. se nos da a conocer el fruto… la preciosa imagen del Jilguero, yo quise poner mi humilde aportación en todo lo que imagino habrá detrás de la perseguida foto.

    Y desde aquí mi aplauso para don Valentín…. y para doña Maiche

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