Mapamundi

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Ni está del revés, ni está mal dibujado. Así son algunos de los mapamundis australianos

El “Mapamundi” de Anaximandro puede considerarse el primer mapa en escala del mundo. De este modo, sería el pionero en intentar establecer relaciones de proporción con el mundo conocido, lo que sería una constante de la cartografía. El mapa de Anaximandro era al igual que el mapa babilonio circular.

Los mapamundis más antiguos que se conocen datan de la Antigüedad clásica y se basan en un paradigma de Tierra plana. Los mapamundis que suponen una Tierra esférica aparecen por primera vez en el período helenístico. Los desarrollos de la geografía griega durante este tiempo, especialmente las de Eratóstenes y Posidonio, culminaron en la era romana con el mapamundi de Ptolomeo, en el siglo II d.C., que seguiría rigiendo durante la Edad Media.

Pero, ¿sabías que el “mapamundi” miente? Pues así es, el mapa del planeta que todos usamos en la escuela y aparece en los Atlas no es correcto.

Cuando vemos un mapa del mundo, como representación gráfica de la Tierra en un plano que, en la cartografía moderna, muestra el globo terrestre dividido en dos hemisferios proyectados, tendemos a pensar que se trata de una representación real, objetiva y exacta de nuestro planeta, sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que todos los mapas del mundo sin excepción están mal, y todo parece indicar que el modelo creado hace 450 años fue una vil mentira.

Proyección ‘Mercator’

¿Pero cómo puede suceder esto?

Pues la respuesta es sencilla, no es que seamos muy torpes haciendo mapas, que no lo somos es que es “matemáticamente imposible”, y repito, “matemáticamente imposible”, el representar la superficie de una esfera (3 dimensiones), sobre un plano (2 dimensiones) sin que se distorsione de alguna manera, ya sea en el tamaño de los continentes y territorios, en la forma de cada uno de ellos, o en las distancias entre sí.

Existen más de 400 formas de representar nuestro mundo, y la desconcertante verdad es que ninguna de ellas es fiel al original.

Pelar una manzana, y luego intentar colocarlas las mondas planas sobre una mesa. Comprobareis que es imposible, se os romperán o deformarán por “cienes” de sitios.

Pues eso es lo que pasa en la proporción de los continentes y países, que no se refleja con exactitud en el archiconocido mapa de Mercator, cuyo sistema de proyección por él ideado, respeta las formas de los continentes pero no los tamaños, si se compara con la “Proyección de Gall-Peters”. Este último muestra África con un tamaño nada convencional. Es mucho más alargada, y América del Norte es más pequeña que ella. Europa, por su parte, queda achatada y distorsiona la tradicional silueta que se tiene de este continente.

La “Proyección de Mayo”, también llamada proyección de “Gall-Peters” es una proyección cartográfica que fue descrita por primera vez en 1855 por Arno Peters, que en 1885 la dio a conocer más ampliamente mediante un artículo en el “Scottish Geographical Magazine”.

En 1569 Gerard Kremer (más conocido por su nombre latinizado Gerardus Mercator), geógrafo, matemático y cartógrafo flamenco, elaboró una de las proyecciones cartográficas más famosas y polémicas de todos los tiempos. Se trata de una proyección cilíndrica tangente al Ecuador, cuya principal característica es que permite conocer el rumbo que debemos tomar para llegar de un sitio a otro trazando líneas rectas e ininterrumpidas, y que cambió definitivamente a través de sus mapas nuestra visión del mundo.

Esto que hoy puede parecer una tontería en su día fue una auténtica revolución, ya que facilitó enormemente la tarea a los navegantes y marineros de la época conocer muy fielmente las distancias entre Europa y América en sus rutas comerciales, pero incluía una distorsión importante respecto a las zonas más alejadas de estos dos puntos. El resultado es que las regiones más cercanas a los polos norte y sur aparecen proporcionalmente más grandes que los que están cerca del Ecuador, que mantiene, más o menos, su tamaño real. De esto se cercioraron dolorosamente los primeros exploradores del polo Sur, cuando descubrieron que allí los mapas eran casi inútiles.

Aun así, es una proyección tan útil que plataformas como “Google Maps”, y otras, todavía siguen usando una variante de este, aunque gracias a los “GPS” y a las fotografías satelitales, se pudieron notar los errores de los mapamundis y formarse una proyección real del mundo, Este cambio hizo que “Google Maps” lo cambiara y generara un mapa más confiable de la superficie terrestre.

Al no converger los meridianos como deberían, es por lo que la Antártida parece tan grande y Groenlandia tan extensa como Sudamérica, a pesar de tener sólo una octava parte de su superficie, o como un continente como África, cuando en realidad es mucho más pequeño y es apenas del tamaño de Argelia.

Proyección Gall-Peters (Arno Peters).

Además, Europa parece el doble de amplia que Sudamérica, cuando realmente es la mitad.

El Reino Unido aparece más o menos con la misma extensión que Madagascar, cuando en realidad solo tiene la mitad de su tamaño.

Alaska con sus 1,72 millones de km2 de extensión, aparece casi tan grande como Europa, que tiene una superficie de 10,18 millones de km2. Cosa que como se ve está totalmente distorsionada.

En el tercer dibujo, podemos comprobar los territorios que se supone que conoces, y sobrepuestos, en un tono más oscuro, el tamaño que realmente tienen.

Existen mapas que se representan con el “Sur arriba”, que no son los que se usan habitualmente en Australia, pero sí son comunes como forma de mostrar que la orientación con el norte arriba es arbitraria: podría ser cualquier otra.

Por último, decir que a creación del arquitecto Hajime Narukawa, un artista y arquitecto japonés que desarrolló un extraordinario mapa que muestra al mundo como es realmente, una representación que sí refleja fielmente las proporciones debidas entre países y regiones.

 

La creación del arquitecto Hajime Narukawa, refleja fielmente el mapa con las proporciones debidas entre países y regiones.

Para crearlo se inspiró en el “origami”, la milenaria técnica japonesa de plegado de papel, dividiendo el globo esférico en 96 triángulos, que luego fueron transferidos a tetraedros, es decir, a poliedros con cuatro caras. Los poliedros son cuerpos geométricos con caras planas y volumen finito.

Con esta técnica de varios pasos, Narukawa logró desplegar la información de la esfera terrestre en un rectángulo manteniendo las proporciones reales

¿Pero es realmente exacto en sus representación?

Bueno, tampoco vamos a cambiar, por mucho que se diga, nuestro concepto de la superficie de nuestro planeta porque es lo que hay, y porque es lo que tenemos.

Buena Mar y hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

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