El cangrejo patudo

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Petelo nadando a Mar abierta

Este “cangrejo patudo” (Polybius henslowii), es una especie de crustáceo decápodo y que no es tan fácil de ver como lo puede ser una “mulata”, ya que al ser un animal de vida en aguas abiertas, se mueve continuamente entre la zona “pelágica” (la columna de agua de la Mar que no está por fuera de la plataforma continental), y  la zona “demersal” (las aguas sobre la plataforma continental, cercanas a la costa), y es conocido por nuestros pescadores con el nombre de “patelo”.

De  pequeño tamaño, tiene una concha o caparazón casi circular, de superficie muy poco convexa o casi plana, de 48 mm de largo e 40 mm de largo, y relativamente blando, presenta una superficie dorsal de rojo parduzca y la ventral algo más pálida, y como puede llegar a vivir 4 años, en su primero de vida cambia hasta 11 veces de caparazón, para ir creciendo hasta alcanzar el tamaño de su madurez.

Patelo

El primer par de “pereiópodos”, (patas delanteras con las que caminan los decápodos), lleva pinzas, y los cuatro pares de patas restantes son aplanados con los bordes con franjas o pelusa, preparados para la natación, siendo la única especie de su género. Esto contrasta con otros miembros de la familia “portunidae”, que suelen tener solo el último par de patas adaptadas para nadar, como puede ser la “andarica” (nécora)

Es un buen nadador, realiza grandes migraciones, por lo que nos los podemos encontrar alimentándose en las aguas abiertas del Norte y Oeste del Océano Atlántico desde las islas Británicas hasta Marruecos (incluyendo toda la costa cantábrica), y al Oeste del mar Mediterráneo, y debido a sus especiales cualidades natatorias, se le ha encontrado en fondos arenosos o de gravas en profundidades de hasta de 300 m., demostrado estas, por aparecer en redes de arrastre que faenan a estas profundidades. Debido a esta basta extensión por la que ha proliferado, hay quien defiende la teoría de que es posiblemente debido al cambio climático.

Omnívoro y caníbal, no solo puede caminar por los fondos rocosos y arenosos, sino que, impulsado por el último par de patas, llega a nadar como si volara, prefiriendo hacerlo cerca de la superficie de la Mar, donde se alimente de sardinas, calamares y otros pequeños nadadores, empleando una técnica bastante curiosa. Como debe saber que en una persecución no es tan rápido como un calamar o una sardina, es por lo que emplea una técnica que consiste en quedarse quieto y en suspensión, hasta que la despistada y confiada presa se le acerca en demasía, que es cuando se produce su ataque, pues la arrancada que tiene en la corta distancia es rapidísima, casi imposible de evitarlo.

Andarica

No eran bien vistos por los pescadores, ya que su leyenda, o quizá, no tanta leyenda, les atribuía el que se alimentaran de los cadáveres de los ahogados y de los muertos a bordo arrojados al mar, por cuya razón cuando los pescadores cogían alguno de aquellos crustáceos lo mataban sin misericordia golpeándolos contra la cubierta.

Se le ha visto, por su comportamiento pelágico formando grandes “enjambres” o “bancos”. Estos grupos están compuestos principalmente por machos, y al parecer se cree que esto está relacionado con los cambios de la temperatura del agua y sus ciclos reproductivos y aunque parezca extrañarnos, expertos en fauna marina señalan sin embargo que el afloramiento masivo de «patelos» no es excepcional y habitualmente responde a causas naturales

Es en esos momentos cuando son una fuente de alimento importante para la “gaviota patiamarilla” (Larus cachinnans),  o para a la tortuga marina común (Caretta caretta), que  se alimenta casi exclusivamente de ellos, además de formar también parte de las reservas alimenticias para lubinas, chocos y pulpos, entre otras especies, por lo que ya se están empleando para encarnar los anzuelos de los palangres destinados a la pesca de los citados animales.

«Son todo un recurso para las especies que tienen a este cangrejo como parte de su menú».

En Galicia, que tiene un cierto interés comercial se consume en mariscadas, consumo de la que no tengo noticias de que lo hagamos en nuestra zona.

Se pesca con “patexeira”, un sistema de arrastre por medio de una embarcación tradicional a vela en las rías gallegas.

Patexeiras clásicas

Llega a arribar a estas rías principalmente en los meses del verano, presentándose los machos en mayor proporción, dándose usualmente una segregación por sexos. Alcanza densidades muy grandes tanto en las rías como en la plataforma, llegando a perjudicar los trabajos de pesca de otras especies de mayor interés comercial.

Embarcado en el “Sandra María” de Ángel Batalla, he visto subir los aparejos, con más patelos que pescado, y según el halador los iba lanzando sobre cubierta, era imposible moverte sin pisarlos. Sumamente voraces, una buena cantidad del pescado subía totalmente devorado o partido en pedazos, inclusive la espina dorsal. Por supuesto con “gran alegría” del patrón y tripulantes

Dado su escaso valor económico se utilizó antaño para fertilizar las tierras de cultivo, y fue objeto en ese tiempo de una pescadería específica con esas miras, pero han realizado estudios “bromatológicos” (la ciencia de la naturaleza dedicada al estudio de los alimentos),  con la intención de dirigir su posible uso en la fabricación de piensos.

Buena Mar y hasta la vista, amigos.

Fernando Suárez Cué

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