El asturiano

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Me parece un sinsentido y una tomadura de pelo que, con la que está cayendo y lo que probablemente nos espera, nuestros «insignes» dirigentes empleen su tiempo en discutir sobre la implantación del «asturiano» como lengua cooficial. Ahora mismo lo que preocupa al ciudadano es salir de la pandemia, mantener su puesto de trabajo y poder llegar a fin de mes. ¿Qué es el asturiano? Nací en Asturias, soy hijo de padres asturianos, también mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos lo eran; en Asturias fui a la escuela y al instituto, y siempre ha sido el español la lengua que he hablado y escuchado. Conozco la mayoría de los pueblos de nuestra región y salvo los diversos giros de las diferentes zonas, algo propio del idioma de cualquier país, el español ha sido siempre la lengua usada en cualquier lugar de nuestra región. Resumiendo, sigo sin saber qué es el asturiano. Escuchar a estos politiquillos hablar de «autotraducción» o decir que quien se oponga a sis ideas y deseos «está en contra de la  utilización de nuestra cultura y de nuestra lengua» es para tirarse de los pelos. Naturalmente que amamos nuestra cultura y nuestra lengua,,,que es el español. ¿O es que  pretenden llevarnos hacia un nacionalismo excluyente como Cataluña, el País Vasco o Valencia? ¡Qué ganas de enredar y complicar la vida al ciudadano! ¡Qué empeño en dividir a la sociedad! Yo me siento muy orgulloso de que el español sea mi lengua materna, la que hablan y escriben 500 millones de personas, y no me preocupan estos juegos de los políticos con los «idiomas» locales cuyo objetivo no es otro que el de captar votos de ciertos sectores. El idioma español goza de buena salud y seguirá siendo igual de importante en nuestro país y fuera de él, pues no es ya patrimonio nuestro sino de los 500 millones de hablantes en el mundo. Y eso seguirá siendo así por muchas leyes «Celanosequé» que nos coloquen a la fuerza y sin consultas ni consenso. Que los costes que ocasionan estas «brillantes» ideas, que mejor deberían destinarse a otras necesidades, tengan que ser asumidas por los ciudadanos es más que lamentable. Tengo la impresión de que estos señores se aburren y necesitan jaleo, pero eso se arregla jugando una partida de mus y no haciendo que los ciudadanos  tengamos que pagar sus ocurrencias.

Supongo que la mayoría de los lectores conocen los datos que refiero a continuación, pero aun así lo haré por si alguien los desconoce. El español es la segunda lengua del mundo como materna tras el chino mandarín. La misma China reconoce su importancia, y su estudio ha comenzado a ser obligatorio en los colegios. Y no menos importante es en otros muchos países. Escuchamos a los políticos hablar de riqueza, de cultura, de la España plural… No, las lenguas se están utilizando como arma política, como un factor de división. Si retrocedemos unos siglos atrás, veremos como tanto en Francia como en Italia o Alemania, conscientes de los problemas que causaban las diferentes lenguas de entonces, pronto encontraron la solución. En Francia fue el abate Gregoire quien a mediados del siglo XVIII universalizó la lengua francesa, que es hoy una lengua homogénea y carente de dialectos. ¡Y qué orgullosos se sienten los franceses de su idioma! Algo parecido pasó en Italia tras la Divina Comedia de Dante. Y no muy diferente sucedió con la unificación del alemán tras la traducción de la Biblia por M. Lutero. Las dificultades que en estos países había entonces para el traslado de una región a otra por motivos lingüísticos desaparecieron. Y así hasta hoy. Aquí, sin embargo, como nuestros políticos son tan inteligentes (y progresistas) parecen querer retroceder en el tiempo y volver al mundo de siglos atrás. Ahora mismo ya resulta poco menos que imposible ir a trabajar a otras regiones sin exponerse a ser discriminado por el idioma, y a este paso pronto no podremos salir de nuestra región si no dominamos varios «idiomitas» de esos inventados para excluir y fastidiar. Y así nos va… Me pregunto qué hemos hecho para merecer esto.

José Manuel Carrera Elvira

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