Sobre plantillas y planteamientos

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Transcurridos ya 9 meses y medio no creo que quede nadie con dos dedos de frente que no sea capaz de reconocer como el mayor error cometido por el gobierno municipal llanisco la reunión del 15 de Junio del año pasado con la plantilla.

Alguna de las cosas que allí se dijeron no hicieron sino dinamitar puentes con los trabajadores. Puentes que en una administración si queremos (y queremos, vaya si queremos) que resulte eficaz, eficiente y lo más cómoda posible para los administrados (que somos, al fin y al cabo, todos) deben estar siempre tendidos.

Por lo que sé, desde ese gobierno nadie ha tenido el valiente y honroso gesto de pedir disculpas a los integrantes de esa plantilla por haber empezado su relación con tal mal pie. No puedo hablar por lo que privadamente pueda haber pasado, pero públicamente eso no ha ocurrido. Y debería ser público ese gesto, ya que en público fueron también los reproches y las desconfianzas que hacia la plantilla hizo ese gobierno por voz del Alcalde.

Lo malo es que no sólo fue ese día y en ese momento. Y así un día y otro y otro ese nuevo gobierno hizo posible elmilagro de separar los cauces de diálogo y entendimiento con la plantilla más de lo que lo hiciera Moisés con las aguas del Mar Rojo.

Hace unos días, una nota de prensa de UGT le decía al gobierno municipal lo que debería haber ocurrido: “si la corporación tiene indicios de culpabilidad sobre cualquiera de las personas que trabajan en el Ayuntamiento, que denuncie y que sean los jueces los que tomen las decisiones pertinentes”. Pero, claro, como lo dijo la UGT –sindicato afín al demonio socialista‐ pues hala, más crítica sobre UGT.

Hay personas sobre las que el gobierno tiene indicios, o más que indicios, de un comportamiento mal avenido con las funciones y labores que deberían cumplir. Te lo cuentan en privado. Otra cosa es que públicamente alguien de ese equipo de gobierno lo vaya a reconocer. Pero este gobierno no parece dispuesto a mancharse las manos, plantarle cara al problema abriendo los expedientes que considere oportunos o yendo más allá si tuviera que llegar el caso. De esta forma se liberaría de habladurías y de sospechas al resto, a los trabajadores que cumplen como deben. Pero no se hace.

Cuando un problema es de verdad, no sólo una leve hinchazón, los paños calientes no valen para nada.

Gobernar era esto… Y muchas otras cosas que no resultan agradables pero que son necesarias.

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