«El verdadero fraude del lobo es que se cobran menos del 20% de los daños reales «, dicen los ganaderos

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Asturias Ganadera-Usaga cree que ha existido mala fe en la investigación iniciada por la Fiscalía ante el fraude denunciado por el cobro de daños del lobo. Tal como han denunciado, los ganaderos afectados aseguran que en muchos casos se trata de un simple error burocrático, que podría haberse evitado con un reglamento claro. Usaga, una plataforma integrada por 800 personas, asegura que los ganaderos sólo acaban cobrando ese 20% de los daños reales puesto que los animales más pequeños acaban o bien desapareciendo al ser devorados o al acabar despeñados huyendo del lobo.

«El verdadero fraude de lobo es que se cobran menos del 20% de los daños reales». Así lo ha defendido su portavoz, Xuan Valladares, quien ha asumido que existirán casos puntuales, pero ha mostrado el malestar generalizado tras «las informaciones manipuladas que una vez más tratan de poner en entredicho al colectivo ganadero».

En el acto ha estado acompañado por numerosos ganaderos afectados por los daños del lobo, uno de ellos de los que «ha tenido que prestar declaración por supuesto fraude», Lisardo García, ganadero de cabras de Teverga que «pasó más de dos horas declarando ante la Guardia Civil por un error con una foto duplicada en un expediente».

García, que cuenta con una explotación de 300 cabras, ha explicado que pierde unos 100 animales al año por daños del lobo de los que cobra, en el mejor de los casos, unas 50. Ha indicado que en lo que va de 2016 ya ha perdido 54 animales y «por supuesto no ha cobrado aún por ninguno».

Por ello ha considerado «lamentable» la investigación que están llevando a cabo y que hace a ganaderos perder el tiempo y acudir a comisaría, con lo que para ellos supone, por «lamentables errores administrativos sin trascendencia y que encima se hable de fraude masivo».

Otro ganadero, Manuel Remis, de la zona de Caudal asegura que lleva 90 animales muertos por los daños del lobo y ha explicado las dificultades que los profesionales se encuentran para poder justificar esos daños.

«Si los animales son pequeños el lobo no deja rastro de ellos y si son grandes en ocasiones vienen los buitres y acaban con los restos que dejaron los lobos», explica este ganadero que asegura que de junio de 2015 a febrero de este año ha perdido 33 animales.

El colectivo lamenta además la campaña de desinformación que llevan a cabo organizaciones «que se dicen ecologistas, pero que no lo parecen» y han reclamado cambios en el reglamento vinculante del Plan de Gestión del Lobo si de verdad se quiere solucionar un problema que está acabando con la ganadería extensiva en el Principado.

Como muestra han expuesto un dato: el censo de cabras Cangas de Onís ha pasado de las 7.000 cabezas a las 300, así que «por narices también bajan los daños del lobo», ironizan los ganaderos que aseguran estar hartos de la situación. EP

 

 

 

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