Cué revive hoy el Belén

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En Llanes hay un lugar que esta noche viaja hasta Belén. Lleva haciéndolo desde 1980 y nunca ha faltado a su cita. Los vecinos del pueblo de Cué se unen, cada mes de enero, para recrear la adoración de los reyes Magos al niños Jesús. Y consiguen dibujar un escenario que lleva al visitante a la ciudad enclavada en los montes de Judea.

 

Diecicocho vecinos son capaces de transformar por completo La Bolera y crear uno de los belenes vivientes más espectaculares del Oriente de Asturias. Un total de 37 años armando un pequeño pueblo, muy humilde, donde todos se implican para que nada falle y para que, cada año, sea mejor que el anterior.

Hasta 90 figurantes hacen las veces de pastores, herreros, carpinteros, trabajadores, lavanderas y otros oficios que desempeñan con total realismo en un escenario perfecto con un suelo de paja atravesado por un río.

Hace algún tiempo, un narrador iba contando el pasaje bíblico. María y José llegaban a Belén para dar a luz al pequeño Jesús en un establo, y la interpretación no hacía ahí más que empezar para dar forma a toda la escenificación de la Noche de Reyes. La megafonía, sin embargo, es demasiado cara para poder hacer frente a tantos gastos sin ayuda alguna. Así que ahora la familia que este año formaron Leo Garavito Fernández, en el papel de Niño Jesús; Luis Garavito Olmo como San José, y Mónica Fernández Araujo, como la Virgen María -acompañados por los ángeles Matías y Ángel- esperan pacientes en una modesta estancia sostenida por hierros y forrada por hojas de maíz y hiedra, con el único calor de una mula y un buey, tal como recoge la Biblia.

 

En el poblado, sin embargo, hay hogueras encendidas para dar calor, y también luz, al resto de los actores. Grandes y pequeños se afanan por desempeñar su función con sumo cuidado. Uno parte leña sin cesar, las otras lavan en un río con agua corriente sorteando de vez en cuando alguna trucha que discurre por el caudal en movimiento. Otras revuelven con mimo chocolate que regalan a sus vecinos y a los curiosos visitantes. Otro grupo se esmera en colocar bien su puesto de venta de viandas. Y más gente no para de atizar un fuego que hay que mantener con las brasas adecuadas para asar unas costillas que, por primera vez, venden a 10 euros la ración.  Y los hay que dan paseos, charlando, en cualquiera de los tres puentes que atraviesa el río.

Hay casas hechas a mano, molinos de agua y posadas dispuestas a acoger a los que han llegado para conocer a Jesús. Hay rincones que hacen de gallineros y cercados repletos de ovejas.

 

Y también hay un castillo, imponente como otrora fuera. Es donde reside el Rey Herodes, que presume a la puerta flanqueado por serios romanos alardeando de esclavas, que lo imploran a sus pies.

En Cué recrean aquel rincón llamado Belén, dibujan un tiempo donde todo comenzaba a escribirse, se empeñan en que todos se maravillen al verlo y consiguen que, año tras año, los visitantes acudan raudos a contemplar un lugar  único cuando todas las cabalgatas terminan en los alrededores. Porque al finalizarlas, a partir de las 20:30 horas, los tres Reyes Magos dirigen sus pasos a Cué. A lomos de sendos caballos, Melchor, Gaspar y Baltasar, hacen su entrada en el poblado cargados con oro, incienso y mirra, que ofrecen al recién nacido.

Y así, cumpliendo los pasos bíblicos y dando cuenta de la tradición que un día nació en este pueblo llanisco, todos se vuelcan por atraer hasta sí a cientos de personas que, con el paso de las ediciones, han hecho de la cita corita una indispensable de la noche más mágica del año.

El Belén de años anteriores, en fotos de Chus y Susi:

 

 

 

1 Comentario

  1. Los Coritos son capaces d todo!!!
    Son buenos organizando sus fiestas,adornan como nadie sus fuentes en la noche d San Juan y se superan a si mismos cada 5 d Enero dsd hace 37 años,poniendo el broche d oro a las Navidades con una representación genial!!!

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