Bendiciones por San Antón en Posada

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Cuenta la leyenda que San Antón Abad «en medio de la vida austera que llevó, descubrió la sabiduría y el amor divinos a través de observar la naturaleza». Y «de esa revelación, adquirió la costumbre de bendecir a los animales y a las plantas». Después, «a partir de su muerte, San Antoni Abad fue invocado como patrón de los ganaderos y protector de los animales domésticos».

Recuerda el llanisco Luis Carrera que «en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos que penaban de ceguera y San Antón los curó». Desde entonces, «la jabalina ya no se separó más de su lado y siempre le protegió ante otros animales por lo que al santo se le representa con un cerdo a sus pies», pero hasta él llegan para bendecir todo tipo de animales el próximo día 17, festividad oficial de San Antón.

Aunque en algunos lugares prefieren adelantarse, como es el caso de Posada, donde esta mañana cinco perros y dos gatos, acompañados de sus dueños, asistieron a una breve ceremonia de bendición que llevó a cabo en la iglesia, siempre sonriendo, el sacerdote de la parroquia Aurelio Burgos.

Carrera, impulsor de esta iniciativa que lleva desarrollándose en Posada los tres últimos años, acudió a la cita con su gata Nelsie. Una pequeña con muy poco tiempo que este vecino de Posada recogió de la calle hace poco más de un mes. «Estaba desahuciada, con un ojo infectado. La llevamos al veterinario y se le curó», aseguraba. Sin embargo, se quedó tuerta, asumía Carrera mientras la acariciaba. Hoy la bendecían junto a otro gato, Pu. Éste venía desde Bilbao, junto a su familia, Lorena Príncipe, Óscar Ubiarna y su hijo Sergio, que también traían a su perra Katy, una yorkshire mini con lazo y abrigo incluidos para la ocasión. Esta familia tiene su segunda residencia fijada en la localidad llanisca de Posada, «y nos encontramos con la fiesta por casualidad». Siempre viajan con sus mascotas, «así que decidimos acercarnos», explicaba Lorena.

El pequeño Sergio Ubiarna Príncipe, junto a su gato Pu y con Nelsie en brazos.

Frente a ellos, inquieto jugaba alrededor de sus dueños Prim, el general de su casa de Lledías. «Vive bastante mejor que un general», asumía Loli Díaz, que junto a Víctor Bada acogieron a este perro tricolor hace ya «unos catorce años». Lo encontraron «en la calle, durante un día de febrero malísimo de frío, en Nueva,. Nunca nadie vino a reclamarlo», lamentaba Bada. Pero Prim tuvo la suerte de tener un futuro feliz al lado de estos dos vecinos de Bricia que también tienen gato y que pensaban acudir a la cita con un pollo. «El año que viene», prometieron.

Tampoco faltará a la cita de la próxima edición Candela Avín, una pequeña que llegó desde Lledías con Nube, un bichón maltés que no deja ni a sol ni a sombra. Como le sucede a Laura Ruenes, que decidió ir desde Lledías a que le bendijeran a su perra Luna, una jack russell terrier, que disfrutaba olisqueando a todos los demás perros que acudieron al pórtico de la iglesia. «Este tipo de iniciativas están muy bien para poder venir y juntarnos con nuestros animales, para que ellos se conozcan», apuntaba Ruenes. Y poco a poco, la perra de Carmen Álvarez los va conociendo a todos. Lúa, una mini pincher muy presumida, que asistía contenta a «una tradición que se recupera para consolidarse», decía su dueña.

Porque en Posada, asegura el sacerdote, «creo que antes se bendecían a los animales durante La Candelaria» y se ha tratado de recuperar aquella tradición para colocarla en fechas próximas a la festividad de San Antón, cuya figura «es prestada de Caldueñu».

 

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