Pixelando la Playa de la Huelga

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En julio de 1987 contaba doce años de edad, muy cerca de cumplir trece años, y hacía siete meses que mis padres me habían regalado un maravilloso ordenador Amstrad CPC6128 con 128 Kilobytes de RAM, una unidad de disco de tres pulgadas, y un microprocesador Zilog Z80 a 4,77 Mhz de velocidad. Aquel, mi primer ordenador, fue todo un éxito en el mercado en medio de un primer «boom» de la informática personal en España.

En el primer mes había dejado de lado el simple hecho de jugar con el ordenador para empezar a programar… la curiosidad mató al gato… y mi curiosidad mató al sentido del ocio de un niño por culpa de intentar entender cómo funcionaba aquel ordenador, y cómo se desarrollaban aquellos videojuegos a los que jugaba con el «joystick». Así que aprovechando que aquél ordenador Amstrad contaba con un excelente BASIC de Locomotive integrado en la ROM, aprendí por mis propios medios a programar. Seis meses después programaba en BASIC dominando los aspectos gráficos y de sonido de aquel lenguaje de programación primario.

Un día, con el aburrimiento veraniego creado por la no-asistencia al colegio en época estival, se me ocurrió la idea de desarrollar un programa en BASIC que al ser ejecutado dibujara en pantalla un paisaje. La capacidad gráfica del Amstrad era buena comparada a otros equipos informáticos de aquellos años, y el colorido era amplio… ¿por qué no matar el tiempo creando aquél programa informático? Manos a la obra.

Primer problema, se me daba bien el ordenador, pero muy mal todo lo referente a manualidades. Dibujando era horrendo –algo que a día de hoy no ha variado ni un ápice–, y para ejecutar el desarrollo necesitaba el paso previo de pintar el paisaje en una hoja cuadriculada: era necesario porque en papel debía simular la distribución de pixeles de la pantalla para ir extrayendo las coordenadas que necesitaba para convertir los trazos de un sencillo bolígrafo BIC en el «biestable» binario que entienden los ordenadores… tinta por ceros y unos.

A mi padre se le daba bien dibujar, así que le convencí para que dibujara un paisaje en aquel simulador casero basado en celulosa ¿Cuál fue el paisaje elegido? La Playa de la Huelga que está a medio camino entre Villahormes y Hontoria de Llanes ¿Por qué elegí aquella Playa? Por pasar allí una parte muy grande de mi infancia, teniendo en cuenta que mi padre nació en Villahormes y se crió en Hontoria hasta que emigró a Oviedo poco después de la veintena.

Evidentemente el Castro de las Gaviotas es un símbolo para todos los que, de una forma u otra, estamos relacionados con aquella zona del Valle de San Jorge, y no se concibe aquel enclave sin ese precioso Castro ya sea visto desde el arenal de la Playa, como desde La Canal, o desde cualquier punto en el que nada pueda bloquear su certera visión.

Por tanto el objetivo de aquel programa informático desarrollado en BASIC fue pintar una Playa tan espectacular y bella como es la Playa de la Huelga con el Castro de las Gaviotas a modo de actor principal. No recuerdo exactamente cuánto tiempo dediqué aquello, creo que un día o dos, pero al final terminé el paisaje y quedó muy bonito y colorido, ateniéndome a las limitaciones de los ordenadores de la época.

En julio de 1987 fue la primera ocasión que, con gran placer, escribí en el ordenador «RUN» y pulsé «INTRO».

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