El potrín de Cangas

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Yendo desde Nueva a Corao, disfrutando de esa carretera llena de árboles encantados, más abajo de Labra, se nos fueron los ojos y la ternura a este potrín jugando con su madre, cuyas patas, tan largas y delgadas, todavía no le obedecían del todo.

La escena era tan de verdad, que parecía de mentira.

Buenas noches.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Fernando, no había visto tu comentario hasta ahora. Me sacas los colores. Un beso.

  2. Admirada Perela, tus sencillos y entretenidos relatos, nos tienen, o por lo menos a mi, mas encandilados que los de la Princesa Sherezade. No aflojes.

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