El Museo Arquológico cuenta la historia de Covadonga a través de 200 fotografías

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El Museo Arqueológico acoge una gran muestra fotográfica con más de 200 imágenes en las que cuenta la historia del Real Sitio en el marco de la celebración de Covadonga centenarios 2018.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 31 de agosto y, posteriormente, podrá visitarse en la Casa de Cultura de Cangas de Onís.

 

El consejero de Presidencia y Participación Ciudadana, Guillermo Martínez, inauguró ayer en el Museo Arqueológico de Asturias la exposición «Covadonga en la fotografía». Fondos de la colección del Muséu del Pueblu d’Asturies, que reúne imágenes antiguas y documentos históricos del Real Sitio. A juicio de Martínez, esta muestra “llena de vida” permitirá descubrir “la importante riqueza cultural, histórica y etnográfica del Museo del Pueblo de Asturias, con fotos hasta ahora desconocidas para la mayoría”.

«Covadonga y la fotografía» responde esencialmente a la vocación de los organizadores de mostrar una de las primeras y más exitosas lecturas de las muchas que se han hecho del paisaje de Covadonga y su entorno. Desde mediados del siglo XIX, este arte se convierte en un medio esencial para la difusión del Real Sitio, que ha contribuido notablemente a reforzar su simbolismo como seña de identidad de Asturias.

Las fotografías documentadas más antiguas del santuario son las que realizó en 1858 Alfredo Truan Luard con ocasión de la visita de Isabel II y la familia real, que abrió una nueva etapa histórica para Covadonga. Tras esta primera figura otra amplia serie iniciada en 1863 por el fotógrafo cangués José Ramón Alonso Villarmil y continuada entre 1886 y 1902 por Daniel Álvarez Fervienza, que permite comprobar los sucesivos cambios que iba experimentando el entorno.

Vista de Covadonga 1894. Bellmunt

La exposición reúne más de doscientas fotografías que muestran la evolución espacial y arquitectónica del santuario como reflejo constante de su dimensión religiosa, social y popular. La construcción del camarín en la Santa Cueva, la creación de la basílica y la apertura del Gran Hotel Pelayo señalaron los hitos fundamentales de la transformación de este espacio, que culminó con las celebraciones de 1918. Desde entonces, se multiplicaron las peregrinaciones y otras celebraciones religiosas, al mismo tiempo que aparecía con fuerza un incipiente movimiento turístico y de excursionismo montañero. Fruto de esta apertura comenzaron a proliferar las celebraciones de bodas y primeras comuniones, que se convirtieron pronto en una costumbre de gran arraigo popular.

Este movimiento, que hace de Covadonga foco por excelencia de Asturias, tiene en José González Merás al más fiel documentalista desde que en 1918 abre su estudio y actúa como fotógrafo oficial del santuario prácticamente hasta su fallecimiento.

Proclamacion del principe Felipe 1977

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