El barrio de arriba de Cangas de Onís

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Imagen, Valentín Orejas

Habíamos ido muchas veces a esa ciudad donde se inició el reino de Asturias, enclavada entre los Picos de Europa y los ríos Sella y Güeña, inseparable del conocido como Puente Romano, y en cuyo escudo hay una leyenda que reza: Mínima Urbium, Máxima Sedium ( la más pequeña fue la máxima sede).

También, solemos acudir, siempre que podemos, a su mercado de los domingos, conocemos la iglesia parroquial, con su torre campanario de tres pisos, y la capilla de la Santa Cruz, que mandó edificar Favila, y asimismo hemos paseado por sus calles principales.

Sin embargo, nunca nos habíamos alejado de su eje comercial, hasta que hace unos días, en una mañana de cielo marmoleado de primavera nos llamó la atención un templo en lo alto y decidimos acercarnos.

Al ir subiendo, a lo que posteriormente sabríamos que era el barrio de arriba, o Cangas, que al fusionarse con el de abajo, o Mercado, crearía Cangas de Onís, nos sorprendió, seguramente por estar tan cerca del paisaje urbano, el aspecto rural que iba apareciendo a nuestro paso, casas tradicionales con corredores y galerías de madera, huertas, caballos, ovejas y gatos durmiendo plácidamente al sol.

Mientras buscábamos la entrada al templo que nos había llevado allí, una  señora se acercó y nos informó de que se trataba de la  iglesia de Santa María, antigua iglesia parroquial hasta que se construyó, en al año 1963, la actual de la Asunción, y que hoy acoge el Aula del Reino de Asturias. Desgraciadamente, al estar cerrada, no  pudimos hacer el  recorrido por toda la monarquía asturiana, desde su nacimiento hasta el traslado de la corte a León, y tampoco admirar las pinturas murales de la cabecera de Santa María.

Asimismo, la amable vecina nos comentó que si continuábamos  por el camino de la izquierda nos encontraríamos con uno de los lugares más emblemáticos de Cangas de Onís.

Siguiendo su consejo, llegamos a un hermoso robredal, cuyos monumentales árboles, según reza la inscripción de una mesa  de piedra existente en el centro del mismo, fueron plantados por Sebastián de Posada y Soto en el año 1786; y al fondo, a su sombra y abrigo, columbramos, tal y como nos habían dicho, la capilla de San Antonio, a la sazón patrón de Cangas de Onís.

Tras atravesar el pequeño bosque, nos aproximamos a la ermita de estilo neoclásico, pórtico toscano, nave cuadrada, espadaña de doble vano y que datan en el siglo XVIII; y al echar una mirada al interior, descubrimos, como no podía ser de otra manera, la imagen de San Antonio, y a su lado la de Santa Ana, que me pareció románica.

Después, no enteraríamos de que en este espectacular robledal, la víspera de la festividad de San Antonio, se celebra la verbena de la Joguera, denominada “la quema del rozu”, y que el día grande, el 13 de junio, tras volver el santo a su capilla, subastar el pan de escanda y quemar al gigante, también en este campo es costumbre comer; y al caer la tarde se organiza la romería, y por la noche, la verbena.

Estuvimos mucho tiempo en ese robredal, de gran valor cultural y biológico,  admirando los 17 robles, 14 en el perímetro  y 3 en el centro, contemplando sus raíces superficiales, como manos envejecidas, e imaginando sus 250 años de lluvias y soles, de hojas y bellotas.

No apetecía moverse de allí.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

4 Comentarios

  1. Estimado Rostroazul, hemos tenido una coincidencia de pensamientos, ya que he ido a Llueves con el fin de escribir un artículo sobre aquel acontecimiento que cambió la historia, como bien dices.
    Espero poder publicarlo para después del verano.
    Un abrazo y gracias por tu comentario.

  2. Ruego a nuestra poeta de la prosa, que en la próxima escapada a Cangas no deje de subir a «Llueves» y regalarnos una ronda de sus pensamientos en la visita al monolito, que marca el lugar donde Favila fue ejecutado por la pérfida fiera, que cambió los destinos de nuestro reino. El histórico lugar escondido, pero sin duda por ello, auténtico….mantiene un grito reivindicativo, para que, lo que la memoria ha mantenido vivo sea correspondientemente dignificado.

  3. Eladio, me alegro de que haya gustado el paseo por el barrio de arriba de Cangas de Onís y espero puedas conocerlo, pues vale la pena. Muchas gracias y un beso.

  4. Yo nunca estuve, pero cuando vaya y lo vea ( si Zeus me da la salud) tendré la sensación de de haber estado con anterioridad. ¡Tan bien lo describes…!
    Un abrazón.

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