Bucaneros

0
477
'Roca Fuerte' Instalaciones militares en la Isla Tortuga

Mucho se ha hablado y escrito sobre corsarios, piratas y bucaneros, pero todas estas palabras pueden referirse a unas personas que se dedicaban a cometer robos en la Mar, pero… ¿Cuál es la diferencia? … ¿Quiénes eran estos últimos?

Pirata, corsario, bucanero. A ver si estas serán unas referencias útiles para aclarar las cosas de un oficio que existe desde los comienzos de la navegación.

El ataque de filibusteros

Ante todo, vamos a recordar que la palabra “pirata” deriva de la palabra griega “peirao” (significa «aventurero del mar» o «el que emprende»), y cuya presencia en el mundo es, como ya hemos dicho, casi tan antigua como la navegación. El grupo de piratas buscaba el lucro personal, conseguir grandes botines tras la captura de barcos y la venta de todo aquello capturado. No dependían de nadie, por lo cual no tenían a nadie a quien ser leales, ni porqué servir a ningún señor o país.

Sobre corsario, esta `palabra viene de la palabra francesa “corsaire”, y esta a su vez de la latina “cursus” (carrera), como evolución de la “lettre de course» (carta de carrera). Posteriormente de se aplicó este nombre a las naves que se caracterizaban por su rapidez.

Para que nos entandamos, y tal como decía D. Egidio Mijares Gavito, tío-abuelo de nuestra amiga Maiche Perela, el corsario era un “pirata legal” (esa frase me encanta), y eran personas encargadas por los gobiernos (bajo la lega “patente de corso”), que era una licencia otorgada por el rey o el gobernador de turno para poder atacar o asaltar barcos y ciudades enemigas, y luego quedarse con una parte del botín. El resto era entregado a quien le otorgase dicha patente.

Para llevar a cabo actividades parecidas a las militares; navegaban en barcos armados de propiedad privada, robaban buques mercantes y saqueaban asentamientos pertenecientes a un país rival. La existencia de los corsarios permitió a los estados proyectar el poder marítimo más allá de las ordenadas capacidades marinas regulares. Al final, tenia razón D. Egidio.

El famoso bucanero Jack Rackman, mas conocido bajo el nombre Jack ‘el Rojo’, acompañado por filibusteros femeninos (1720)

Ahora a lo nuestro.

El término “bucanero”, procede de los lugares donde secaban y salaban las carnes a los y a los que llamaban “boucans” (parrilla de madera en la que los habitantes de América y las islas caribeñas ahumaban carnes o pescados, y este quizá del término caribe-taino “bucacui”), en la que quemaban maderas húmedas o verdes y de ahí vino el nombrarles ”boucaniers” o “buccaneers”, derivando, y según nuestro modo de pronunciarlo y por ende de escribirlo, en “bucaneros”,

Perseguían y mataban el ganado vacuno, además de otras especies de reses montaraces, traficando posteriormente con su carne una vez elaborada, que vendían, esta carne ahumada y más apta para la conservación, a los navegantes de las costas caribeñas, excepto los tuétanos crudos de los huesos de las bestias sacrificadas, ya que era su bocado preferido y alimento predilecto.

Situación de la isla ‘Tortuga’

Los “bucaneros”, en un principio, fueron colonos franceses que se establecieron en el siglo XVI, en la parte occidental de la isla Santo Domingo o La Española (como se denominaba entonces), y aunque en un principio no tuvieron mayores conflictos con sus vecinos, parece ser que debido al contacto con sus “clientes”, y a unas ciertas inclinaciones piráticas, determino a las autoridades españolas a expulsarlos de la isla de Santo Domingo, dirigiéndose entonces a buscar refugio en la isla Tortuga (“Île de la Tortue” en francés, y  “Latóti” en criollo haitiano), islote al NO de La Española, donde, más tarde, y capitaneados por el ingeniero y pirata francés, Olivier Levasseur, construyeron un fuerte, “El Palomar”, sobre unas rocas de difícil acceso, pasando a formar con el tiempo el cargo de “bucanero”, comercial y licito, con otro grupo de comportamiento ya no tan lícito: los “filibusteros”.

Clark Rusell (escritor inglés mejor conocido por sus novelas náuticas), los describe diciendo:

“A mediados del siglo XVI, la isla de Santo Domingo o La Española estaba infestada por una singular comunidad de salvajes, hombres fieros, insolentes, zaparrastrosos, cuyas filas aumentaban de cuando en cuando por la abundante contribución de los suburbios y arrabales de más de una ciudad europea”.

Fuerte ‘El Palomar’ (Fort Roche)

Los “filibusteros”, fueron gentes pobres, miserables, delincuentes o vagabundos que provenían principalmente de Inglaterra, Francia y Holanda, y que, no teniendo morada fija, deambulaban de acuerdo con sus propósitos. Con el tiempo llegaron a emprender acciones propias de la piratería de la época, y fue así como el cargo de “bucanero”, que como ya hemos dicho, comercial y licito, se conoció por aquel entonces como “filibustero”, un término empleado con los piratas cuyo lugar de actuación fue el Mar de las Antillas.

Su cuartel general estaba situado en Isla Tortuga, lugar donde crearon la cofradía de “Hermanos de la Costa”. Su característica especial, y que lo diferenciaba de otros piratas, era que no se alejaban de la costa, la bordeaban y saqueaban las localidades costeras, ya que su principal actividad era el saqueo, y para ello no utilizaron las estilizadas, rápidas y bien armadas naves como las que usaban otros “bandoleros de la Mar”, sino que se servían de unos veleros de carga conocidos como “filibot” o “filibote” (en holandés “fluyt”), que era un tipo de velero originalmente diseñado como buque de carga general, y de donde deriva el nombre de este colectivo,

Los filibusteros, al igual que los corsarios, fueron empleados por diversos países europeos en su pretensión colonialista y la ayuda necesaria para sus propósitos. Como veis, D. Egidio vuelve a tener toda la razón.

Filibote holandés

Una vez que los ingleses se hicieron con el control de Jamaica, los filibusteros de origen británico les ayudaron a ocupar la isla. Durante algunos años tanto Isla Tortuga como Jamaica fueron los grandes refugios de los filibusteros, que actuaban en contra de España y a favor de franceses e ingleses. Con el paso del tiempo y la menguante influencia española en la zona, la actividad de este grupo se hizo cada vez menos necesaria, y los filibusteros pasaron a convertirse en colonos.

Para terminar vamos a relatar la leyenda del francés Olivier Levasseur, que al parecer era inmensamente rico debido a sus asaltos y robos, cuando el 7 de Julio de 1730, fue capturado y sentenciado a muerte por piratería, en la plataforma de ejecución (cadalso), y con la cuerda al cuello, saco un documento que había escondido entre sus ropas y lanzándolo ante quienes contemplaban su ejecución, exclamó…”¡Que encuentre mi tesoro, el que pueda entenderlo”!

Documento de Olivier Levasseur, señalando donde tenia guardado su tesoro

Genio y figura hasta la sepultura, aunque en este caso no fuera de ejemplar comportamiento.

Buena Mar y hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

Bibliografía

“Historia General de los robos y asesinatos de los más famosos de piratas”.  Daniel Defoe

“Cazadores de piratas”. Robert Kurson

“Balleneros y corsarios”. Edgardo Mackay”

“Enciclopedia General del Mar”.

Dejar respuesta