Los tamariscos del Paseo de San Pedro

5
1064

Al contemplar la impresionante floración de este año de los arboles que jalonan el Paseo de San Pedro, me vino a la cabeza un artículo que escribí en “El Oriente de Asturias” y se recogió en el libro “De la sorpresa a la emoción”. Se titulaba “El tamarisco de la Rula”, y versaba sobre lo que yo creía que era un tamarindo, que frente a la Rula nueva, entre las grietas de unas rocas, intentaba salir adelante.

En realidad, se trataba de un tamarisco, árbol que crece cercano al mar, resistente a la sal, y que no tiene nada que ver con el tamarindo, siendo la similitud fonética lo que produce la confusión, además de que algún diccionario erróneamente recoge como sinónimos ambos nombres.

El tamarindo, también llamado dátil de la India, es un árbol tropical, fuerte, soberbio, esbelto y corpulento, con las características típicas de las leguminosas, cuyas hojas parecen helechos diminutos y que produce gruesos frutos de pulpa de sabor dulce, muy apreciados en la gastronomía de algunos países.

Por el contrario el tamarisco -lo podemos apreciar en su plenitud adornando el Paseo de San Pedro-, aunque dotado de un tronco tortuoso, ramificado desde la base, que se curva, se retuerce, casi se contorsiona para luchar contra los elementos, y con profundas raíces para buscar el agua subterránea, tiene aspecto, ligero, plumoso, vaporoso, con sus ramas verde glauco, largas, flexibles y un poco desmayadas y llorosas. Sus hojas se recubren unas a otras, como se disponen las tejas, y sus flores en espiga, de color asalmonado, forman intensos racimos.

Cuentan que una clase de tamarisco que crece en el desierto fue la fuente del Maná de la Biblia, y recoge el Génesis que Abraham plantó uno y a su sombra invocó el nombre de Yahvé.

A mí los tamariscos siempre me han parecido imágenes impresionistas, como ilusiones de la realidad, pues, sobre todo cuando florecen, su contornos se difuminan, teniéndose que recomponer en la retina.

Desgraciadamente, el pequeño tamarisco del puerto que se anclaba en la roca, aferrado a la vida, intentando hacerse fuerte en un medio tan hostil, combatiendo contra el viento, el frío y la sal, se acabó rindiendo, dándose por vencido.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

5 Comentarios

  1. Estimado Fernando: Es para mi un honor que te haya gustado la restauración de las fotos.

    Soy un fan absoluto de Pañuelos y Monteras…. Y de la fotografía en general. Pero tengo especial predilección por la foto antigua desde que un día de joven descubrí una fotografía de «sitting Bull» o Toro sentado, el gran Jefe Siux tirado en el campo de batalla en trance de muerte. Momento recogido por un reportero yanki.

    La segunda experiencia fue la apasionante historia de Secondo Pía y el revelado de la primera foto de la Sabana Santa, que desveló que es un cliché negativo en una tela, que se convierte en positivo al revelado.

    Y la tercera experiencia fue cuando aprendí a revelar y vi aparecer ante mis ojos la primera imagen en papel como por arte de magia.

    Aprovecho para felicitarte por tu artículo de los dichos de la mar, y yo iré a remos callados restaurando algunas de tus fotos

  2. Muy buenas tardes, Fernando.
    Muchas gracias por esta nueva información sobre el tamarisco…del que ya somos unos expertos..Aunque todavía, como tú y yo bien sabemos, hay mucho personal que sigue empecinado en que los árboles que jalonan el Paseo de San Pedro son tamarindos..y se resiste a llamarlos por su nombre..Sin duda nos encontramos ante una confusión centenaria…dificil de mutar del pensamiento popular….
    Un abrazo fuerte.

  3. Apreciados Perela y Rostroazul… ¿Sabíais que el nombre del género del tamarisco (Tamarix ramosissima), le viene a este árbol del rio Tambre (antiguo rio Tamaris), un corto rio que transcurre por la provincia de la Coruña?
    Debido a su madera dura y resistente a las inclemencias del tiempo, parece ser que desde siempre fue utilizado como rompevientos, sombra, fijación de lechos de arroyos para evitar la erosión, o para arbustos ornamentales, entre los que destaca, como curiosidad. su mantenimiento en forma de bonsáis, por su espectacular belleza.
    Bueno pues ya lo sabéis como yo, que me acabo de enterar.
    ¡Ah Rostroazul! Y muchas gracias por las fotos enviadas. Eres mundial.
    Un abrazo amigos.

  4. Buenos días, Rostroazul,
    La primavera está siendo espectacular..No sé si será que la mayor aportación de agua provocada por Filomena y un perioso de reposo un poco más largo debido a las bajas temperaturas de mediados de enero se está traduciendo en una mejor floración y polinización…y en un estallido biodiversidad tanto en flora como en fauna.. Y eso que la estación no ha hecho más que empezar..
    Ha acertado, como siempre, en la música para el paseo de San Pedro en esta época…Nada menos que «Le Sacre du printemps» de Ígor Stravinski..Tan vanguardista en los tiermpos de su estreno..
    Gracias

  5. Bienaventurados los que pasean por San Pedro en Llanes por verán la consagración de la primavera.

    doña Maiche, es lo poco que se me ocurre hoy, ….un día complicado… donde sobran ciertamente las palabras ante la espectacular fotografía, que parece un Salmo bíblico a la creación.

    Es como si la Providencia nos quisiera dar un toque a los cariacontecidos humanos en un momento renqueante. Es como si nos estuviera diciendo…menos preocupación por el planeta y mas hacer los deberes con vosotros mismos, porque el planeta se sobre y se basta para surtir de vida a la propia vida.

    No se lo que doña Maiche pensaría en el paseo sublime de la fotografía. Si yo lo hubiera vivido, a buen seguro en mi cabeza hubieran resonado durante el recorrido los vibrantes tambores que introducen «la Consagración de la primavera» de Igor Stravinsky, eso formidable composición del maestro Ruso.

    Solo me queda felicitar a la articulista y al fotógrafo por traernos a meditación este momento y pedir a los que puedan, que no dejen de acercarse al paseo a contemplar los Tamariscos que le recuerdan a la mar donde estén sus limites.

    Y a Doña Maiche decirle que artículos así, los puede repetir todas las primaveras…. solo obtendrá con ello nuestro más caluroso aplauso.

Dejar respuesta