El sumergido “Paraíso Natural” de Asturias

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Situación de 'El Cachucho'. Carta que me regaló Francisco Herrero Melijosa ('Tisto'), levantada por él mismo

Digamos que los cañones submarinos son valles profundos abiertos en el talud continental de los océanos siguiendo el sentido de la pendiente, y estando supuestamente originados por la erosión producida por las masas de sedimentos que se desplazan, embebidos en agua, a altas velocidades hacia las zonas más profundas de las cuencas oceánicas. Toman forma de «V», y su fondo, generalmente presenta una pendiente continua hasta las planicies oceánicas situadas entre los 4000 y 5000 m de profundidad, como es, por ejemplo, el “Cañón de Avilés”.

El “Cañón de Avilés” o “Caladero de Carrandi” de 75 kilómetros de longitud, es un gran valle submarino, que comienza a 7 millas de la ría de Avilés, en la costa asturiana del el mar Cantábrico (está considerado el de mayor profundidad del mundo), y que   situado en la posición 6º Oeste, el cañón comienza a una profundidad de 140 metros sobre la plataforma litoral hasta los 4750 metros de profundidad en la base del cañón, iniciándose a pique sobre la perpendicular de la localidad de Avilés, y llegando hasta la costa de Navia.

Coordenadas del “Caladero de Carrandi”:
Entre los paralelos 43º 40,840′ N y 44º 03,600’N
Entre los meridianos 5º 37,000’W y 6º 36,000′ W).

Su morfología es la de un valle principal que alcanza una profundidad de casi 5000 metros al que le llegan otros menores tributarios, como “El Corbiro” y “La Gaviera”, encajados a favor de las principales direcciones de fracturación y sus conjugadas, que convergen en el talud llegando a desembocar en la llanura abisal del golfo de Vizcaya.

El ecosistema del cañón es una de los más importantes y diversos de la plataforma del mar Cantábrico, ya que dentro del mismo se pueden encontrar varios ecosistemas relacionados con la variación de profundidad, al mismo tiempo que se pueden encontrar zonas de gran importancia reproductora para diferentes especies, algunas de las cuales de significativo interés comercial.

Según el oceanógrafo José L. Acuña, existen dentro del valle submarino unas 800 especies de organismos bentónicos; además, el cañón de Avilés también es una zona de paso de ballenas, entre otras de las grandes especies marinas.

En este ecosistema del Cañón de Avilés, y con una longitud de 500 m., fue encontrado en 1987  el  primer arrecife de coral de agua fría de España, un ecosistema único, y del que aún se sabe muy poco puesto que hasta ahora se desconocía su existencia en aguas españolas, y que fue descubierto por un equipo de investigadores del “Departamento de Biología de Organismos y Sistemas” de la Universidad de Oviedo,  financiado por la empresa Hidroeléctrica del Cantábrico y dirigido por el Profesor Emilio Anadón.

Entre las especies encontradas se pueden destacar el  “Lophelia pertusa” (una especie de coral de agua fría), el Antipatharia (coral negro), la “esponja carnívora” (Demospongiae), o la  “Madrepora oculata”, el coral de agua fría más común y principal constructor de arrecifes en este tipo de aguas, y que salvo en los polos, se encuentra distribuido a lo largo y ancho de todos los mares y océanos.

En la costa asturiana se encuentra la mayor biodiversidad de cetáceos del Cantábrico,  ya que relacionados con el cañón, las principales poblaciones de “delfínidos”, tales como los delfines comunes, delfines listados,  delfines mulares o el calderón común, son asiduos habitantes de las profundidades del mismo.

Al parecer, el ecosistema del cañón se enfrenta a varios peligros entre los que destacan la explotación pesquera de la zona, la ampliación del puerto de Avilés, el tráfico marítimo de la zona y la presión humana con vertidos de aguas residuales y desarrollo costero. ¡Vaya!, por desgracia lo de siempre

El Cañón de Avilés es una de las diez áreas marinas españolas candidatas a incorporarse a la “Red Natura 2000”

Si seguimos la costa, al E. del “Caladero de Carrandi”, y a pique de las costas de Ribadesella, nos encontramos la segunda área marina protegida del Cantábrico, “El Cachucho”, y aunque en  realidad, el lugar se llama banco “Le Danois”, ya que fue descrito por primera vez en el libro “Las profundidades del mar” (1948), por el investigador francés Eduard Le Danois, según me contaron, es conocido popularmente en Asturias, por la gente de Mar, como “El Cachucho”, por la abundancia que en ella hay de “cachuchos”, o lo que es lo mismo, la palometa roja.

Coordenadas de los cuatro puntos de “El Cachucho”
NO: 44º12.0’N-005º16.0’W
NE: 44º12.0’N-004º26.0’W
SE: 43º53.0’N-004º26.0’W
SO: 43º53.0’N-005º16.0’W

“El Cachucho” o los “Picos de Europa del Mar”, como también se le denomina, es una sumergida montaña submarina situada a 32 millas náuticas (60 km), de la costa de Ribadesella, con unas dimensiones de 57 kilómetros de largo por 17 kilómetros de ancho, y que que emerge desde los 4.000 metros de profundidad (casi el doble que el “Urriellu”), hasta los 450 bajo el nivel del mar en su parte más elevada.

En esta montaña sumergida, se localiza una gran biodiversidad, ya que en ella viven y se desarrolla la vida de más de mil especies distintas, entre las que destacan los ya citados corales de agua fría, peces de profundidad, estrellas y crustáceos únicos, y donde los científicos han descubierto una decena de nuevas especies, sin contar con las existentes poblaciones de tiburones, delfines, rorcuales y cachalotes, constatándose además de la presencia de ejemplares de “tortuga boba”, y al menos unas 30 especies de aves marinas que sobrevuelan sus aguas.

Por cierto, que también se le llama “cachucho” a un barco muy pequeño y “cachumbon”, si se trata de un barco feo y de malas cualidades marineras.

Es esta otra de las playas tradicional de pesca por su abundancia de capturas, constituyendo los dos ecosistemas más extraordinarios y desconocidos de la plataforma cantábrica y donde albergan en sus aguas gran cantidad de especies, algunas únicas, como los citados corales de aguas frías a más de 800 metros de profundidad, siendo además hábitats esenciales para la reproducción y cría de raras especies como los “calamares gigantes” (Architeuthis), la “raya de clavos” (Raja clavata) o la “quimera común” (Chimaera monstrosa), además de otras importantes especies, estas ya de interés pesquero y comercial, como el rape, la merluza, la cabra de altura o el cabracho de profundidad, además de la ya mencionada “palometa roja”, entre otras.

Junto con Nueva Zelanda, el Cantábrico es el otro lugar del mundo donde se han encontrado más calamares gigantes. La profundidad de las fosas y la abundancia de “lirios” o “bacaladillas”, podrían explicar su presencia, basándose en que una de las causas de esta riqueza estriba en la estructura rocosa del banco, que permite el asentamiento de organismos fijos al fondo como corales, esponjas y gorgonias, lo que determina la existencia de un hábitat complejo muy favorable como refugio y desarrollo de multitud de otras especies.

Buena Mar y hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

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