Ni en la Mar llueve a gusto de todos

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Atún rojo de hasta 3 m. de longitud y 700 kg. de peso

A lo largo de la historia el atún rojo ha sido muy apreciado como alimento para los humanos. El valor en el mercado ya era alto desde los tiempos de la Grecia Antigua y se sabe que ya los fenicios comerciaban con su carne.

Capturado para el mercado comercial por pescadores profesionales usando técnicas de cerco, pesca con palangre y arpón, el atún rojo es la base de una de las pesquerías más lucrativas del mundo. Los ejemplares de medio y de gran tamaño están muy perseguidos por el mercado japonés, donde se consumen en crudo como “sushi” ( plato típico de origen japonés basado en arroz aderezado con vinagre de arroz, azúcar, sal y combinado con otros ingredientes como pescados o mariscos crudos), y “sashimi” (plato coreano que consiste principalmente en mariscos o pescado crudos, cortados finamente, aunque no tanto como un carpaccio).

Los atunes en edad reproductiva inician una migración desde el Atlántico para llegar al Mediterráneo Occidental, detectando que su desove ocurre en áreas de este mar “interterras”, en la temporada de los meses de mayo a agosto.

Huevas de atun rojo de 1 mm de diámetro (B@leópolis)

Antes de continuar, debemos decir que, en el Mediterráneo Occidental, existen dos grupos bien diferenciados de túnidos que acuden a sus aguas. De estas dos, unas son, como ya hemos citado, las especies migradoras, como es el “atún rojo atlántico”, que se desplaza desde los lugares donde tienen su hábitat, en el Atlántico hasta sus zonas de reproducción en el Mediterráneo.

La otra de esas especies es la residente, que pasan toda su vida en el Mediterráneo, mar en donde encuentran sus zonas de alimento y reproducción como ocurre con la albacora o atún blanco (Thunnus alalunga), que también vive en el Atlántico norte y en el Cantábrico donde se comercializa bajo el nombre de “bonito del Norte”.

Albacora (bonito del Norte) sobre 1 m. de longitud 20 kg de peso

Sin embargo, no todas las especies de atunes pasan algún momento de su vida en el Mediterráneo. Por ejemplo, el “atún de aleta amarilla” (Thunnus albacares) o el “patudo” (Thunnus obesus), que encontramos fácilmente en el mercado, procedentes del Atlántico o del Cantábrico, no entran nunca en el Mediterráneo.

Como estos animales son muy exigentes cuando llega la época de su freza (desove), necesitan que las aguas alcancen una temperatura de 20,5 grados centígrados como mínimo, pues tiene su preferencia por las aguas de entre 21 y 26,5 grados. Cuando esto ocurre liberan en el agua de estos frezaderos (lugares de desove), millones de huevos y grandes nubes de esperma en las zonas de reproducción, en algunas zonas como son las cercanas a las costas de las Islas Baleares, Cerdeña o Sicilia, ya que parece ser que el atún rojo presenta una conducta de fidelidad a retornar al lugar de su nacimiento.

Larva de atun rojo de 5 mm de longitud. (Fernando de la Gándara IEO).

Como la mayoría de los peces, la producción de huevos parece depender de la edad o del tamaño de la hembra fértil, por lo cual, una joven hembra de 5 años puede producir una media de cinco millones de huevos al año, mientras que las hembras de entre 15 y 20 años pueden llevar hasta 45 millones de huevos en su interior. Estos peces, tanto los adultos como ya los alevines en clara fase de desarrollo, son portadores de una agresiva voracidad atacando, para alimentarse, todo los que encuentran a su paso. ¿Os imagináis que ritmo de alimentación debe llevar un animal que en menos de cinco años pasa a ser una larva de 5 mm. de longitud a un animal de 3 m. y 500 kg de peso?

Es difícil imaginárselo, por lo menos para mi.

Por otra banda, debido a la sobrepesca que se dice están sufriendo pone en verdadero peligro su existencia, aunque lo cierto, parece ser, que pescadores de las costas del Levante español denuncian una situación que para ellos es ya preocupante.

Según describe Agustín Olivares, armador y patrón del “Panollo II”, con base en el puerto de “El Grau” de Castellón…” la consecuencia de la masiva presencia del atún rojo en las aguas del litoral castellonense afecta de lleno a los ingresos de las embarcaciones de cerco, que se encuentran inmersas en una crisis de captura de pescado azul”.

Melva de 60 cm. de longitus y sobre 1,5 kg. de peso

La superpoblación de esta especie, que en ocasiones llega a “niveles de plaga”, está afectando al resto de las especies, y esta vez la culpa la tiene el atún rojo, pues…”se come todo tipo de peces, como las sardinas o los boquerones y también la gamba roja, por lo que la cifra de capturas va claramente a la baja, ya que cada jornada de faena cuando salimos  a la mar descubrimos que los atunes rojos se han comido el pescado azul de la zona”, explican los marineros.

Y no son los únicos afectados. Las embarcaciones de arrastre también denuncian que registran muchas menos capturas de especies “demersales” (especies pelágicas), como la merluza, y…” Si alguno de estos barcos captura de manera no intencionada algún atún rojo no puede subastarlo en lonja ya que no dispone de permisos ni cuota para ello”, se lamentan los pescadores.

Al parecer, quienes sí tiene permiso para pescar atún rojo son las embarcaciones de artes menores, pero las cuotas asignadas son tan bajas que el problema de la superpoblación de esta especie sigue sin solucionarse, afectando este problema a Castellón, Alicante y a Valencia, ya que según ellos…  “los pescadores de arte menor podemos pescar una cantidad mísera de atún rojo”, haciendo referencia a la baja cuota de la que disponen las embarcaciones de la Comunidad Valenciana, de 562,8 kilos por barca…” Una cantidad tan ridícula que en cuestión de horas podemos haber pescado toda la cuota del año”,  nos dicen.

Los marineros insisten en que su pesquería, basada en las artes menores y en especial, la línea de mano es la más sostenible. “Nosotros dejamos huella de carbono cero”, sentencian. “El mar está infestado de atún rojo y, si no se hace algo, también es un problema para otras especies”, reafirman.

Para el sector pesquero valenciano, una posible salida sería que les dejaran capturar un ejemplar de atún rojo por día y persona embarcada…” De esta forma podríamos regular un poco la población de atunes y acabar con una situación que tanto perjudica a todas las embarcaciones”, sentencian.

Xarda (verdel)

Como veis, “en todas partes cuecen habas, y en la mi casa a maconadas”, ya que si ellos tienen sus problemas con los atunes, nuestra gente tiene los suyos con la “xarda”, por ejemplo, por lo cual no es de extrañar que cuando aparece algún “señorito técnico-responsable” de pesca, dando sus soluciones,  esta brava gente de Mar les dedique ese… “Ves-ten on brama la tonyina” (“Vete a donde brama el atún”), refrán muy valenciano, que refiriéndose a que como el atún se pesca a bastante distancia de la costa, cuando molestas o irritas, te anima a que te vayas muy lejos, por no mandarte a otro sitio….¡”Amb dos collons”!

Buena Mar y hasta la vista amigos.

Fernando Suárez Cué

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