Alivio en la pandemia

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Tras un año largo a merced de la pandemia y sin mucha esperanza de librarnos de ella, la tristeza y el desánimo comienzan a hacer mella en nosotros. Sus efectos empiezan a notarse claramente en nuestro comportamiento y en el de los que nos rodean. Los que no hemos sufrido sus consecuencias directamente sabemos que estamos expuestos a contraer la enfermedad, por lo que vivimos en constante pesadilla y pocos se salvarán de los efectos derivados de esta situación. No tengo duda de que la mayoría quedaremos marcados por tanto tiempo de aislamiento, de miedo… Sé que es repetitivo opinar sobre esto, pero lo cierto es que mi capacidad para escribir ha disminuido.

Escribo sin pensar en el lector (si es que alguno me lee), y lo hago porque me calma escribir sin preocuparme de lo amenos o tediosos que resulten mis escritos. Me duele tanto pensar que son ya dos las primaveras que se han ido sin haber podido visitar los bosques y deambular entre árboles, ver reverdecer las ramas, escuchar los melodiosos sonidos del campo. contemplar el paisaje con tranquilidad, etc. Esto, de lo que siempre disfruté, lo veo ahora como algo inalcanzable. La primavera pasada estuvimos encerrados, y esta bajo la influencia de los largos meses envenenados que hemos vivido.

Bien podría ahora salir al campo y al bosque y disfrutar como antaño, pero la apatía, la desgana, el obligatorio uso de la mascarilla. etc. paralizan el deseo de gozar de estos sencillos placeres. Sin embargo, y a pesar de lo expuesto, comienzo a recuperar el ánimo perdido al ver cómo se puede, incluso en la ciudad o en los alrededores de tu casa, estar en contacto con la naturaleza y el mundo animal que nos rodea.

No es lo mismo, desde luego, ver el bello espectáculo de la primavera en la ciudad que hacerlo en campos y bosques, mas esta vez he tenido que conformarme contemplando árboles y animales del parque. No es ni parecido a disfrutarlo en el municipio de Llanes, que es el lugar donde más aprecio los paseos por el bosque. Cualquier lugar del municipio es ideal para ello; sus cuetos y bosquecillos pueden hacerte sentir esa tranquilidad y sosiego que solo el contacto con la naturaleza y los habitantes de bosque es capaz de procurar, y donde experimentas la grata sensación de estar alejado y protegido de los peligros del mundo. Han sido varios meses los que han pasado sin acercarme a Llanes, bien fuera por no estar permitido o tal vez por desgana.

Al fin me decidí a ir hace unos días a la vez que aproveché para observar aves acuáticas en el Sella. Me faltó humor y gana para ir al campo y al bosque; sin embargo, grande fue mi alegría al comprobar que mis «amigos» del lugar no me habían olvidado. Cuando llegué y aparqué el coche delante de mi casa comprobé que un par de gorriones se acercaban a él. Cuando hablo de «amigos», a estos me refiero. Desde siempre acostumbro a llevar una galleta en mi bolsillo para ellos, que a pesar de haber estado varios meses sin verme, no me olvidaron.

¡Qué alegría fue comprobar que me reconocieron! Y hasta un mirlo que solía tomar parte en el «festín» acudió de inmediato a participar del refrigerio. Pequeños detalles, lo comprendo, pero… «a falta de pan»… Y ya que estoy con el tema de aves de ciudad no quiero omitir otro caso parecido: hace una temporada que observo a una paloma que suele merodear cerca de la puerta de mi casa en Oviedo. Y aunque mis «amigos» de Llanes no están, mantengo la costumbre de llevar una galleta en el bolsillo.

Hace una semana aproximadamente que se la doy a la paloma. Ahora, cuando salgo de casa por la mañana y apenas avanzados unos metros noto un aleteo encima de mi cabeza: es la paloma, Creo que me «controla» y espera mi salida desde algún tejado cercano. Se posa delante de mí, al lado de mis pies, y gira sobre sí misma con esa gracia y sencillez propia de los animales. Y he observado que, a la vez que come, hace ligeras pausas y alza su cabeza para mirarme, lo que yo interpreto como un gesto de agradecimiento

Pequeños e inocentes placeres, sin duda, pero que ayudan a combatir la tristeza y el desánimo.

José Manuel Carrera Elvira

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